19 noviembre 2008
cayetano, premio distinción de la tertulia del ateneo
Nota de prensa del Ateneo Mercantil de Valencia:
"El torero Cayetano Rivera Ordóñez recibe este viernes el Trofeo Distinción que concede la Tertulia Taurina del Ateneo Mercantil por su actuación durante la Feria de Julio de Valencia de este año.
El galardón fue creado en 2001 para premiar la labor más sobresaliente desarrollada en el coso valenciano durante la feria taurina de julio. Hasta el momento, lo han recibido los toreros “Joselito”, César Jiménez, César Rincón, Vicente Barrera y José Mari Manzanares, así como el novillero Juan Ávila."
Las dos salidas a hombros a Cayetano le han cundido, se ha llevado un premio por las Fallas y otro por Julio. El post que dejó aquella tarde de julio en cuestión lo titulamos "Mucho colorín; y para la fiesta, colorado". Y a partir de dos imágenes nos hicimos otras tantas preguntas, una graciosa y la otra no tanto.
En el vídeo recogimos un par de Curro Molina y las faenas de Castella y Cayetano, por la que fue premiado con dos orejas.
06 agosto 2008
análisis de la feria de julio, por salva ferrer
"Vaya por delante una reflexión. No hacerla sería convertir nuestro cometido, el de los periodistas, en complicidad de la insensatez, por ser educado. Quien calla otorga, y, tal como está el patio, no es plan. En Valencia, por julio, los taurinos han vuelto a hacer de las suyas. Tampoco es noticia. Y es lo peor. Han tomado la plaza de Valencia los días de postín, sobre el papel y antes de salir el toro era una feria cara con carteles rematados, y la han manejado al antojo de sus intereses.
Toreros, conste que figurones y figuras del toreo pese a este capítulo y muchos más que desgraciadamente protagonizan cada año, que se anuncian como matadores de toros han matado toros de tercera en plaza de primera. Con indicios de manipulación. Con sospechas a la luz del intenso sol de julio. Sin rubor. Se ha trapicheado con el toro, que no habla, indefenso siempre."
31 julio 2008
un rejoneador con muleta y un caballo en la enfermería
Un caballo de Andy Cartagena fue alcanzando por un toro afeitado de Fermín Bohórquez. En el mismo patio de caballos se instaló la enfermería.
Las fotos tienen su retraso. Son del pasado 25 de julio, de la conclusión de la feria. La de julio suele ser la única corrida de rejones a la que asisto cada año y si veo a cualquier otro rejoneador por ahí, es en Algemesí.
27 julio 2008
feria de julio: comunicado de la unión de abonados de valencia
Responsabilidad compartida por la empresa, equipo veterinario y muy especialmente por las presidencias que nunca debieron consentir que la mayoría de los toros que se han lidiado esta feria saltaran al ruedo.
Por último añadir que la concesión de trofeos ha sido de forma aleatoria y no se ha medido a todos los matadores por el mismo rasero en especial la corrida del día 23.
La empresa no puede tirar por la borda sus tres años de gestión presentando ese saldo ganadero y los Presidentes deben saber que si están ahí es por la necesidad de que alguien ponga orden en esta maltratada fiesta y no por otros motivos.
Si necesitan el amparo de la Consellería de Interior que lo pidan y refuercen su posición pero nunca pueden ser cómplices del agravio cometido a la pacífica afición valenciana que en esta ocasión ha mostrado ostentoriamente su disconformidad.
Esperamos que se retome el rumbo adecuado y no se permita la falta de respeto a nuestra Plaza".
Vía :: Avancetaurino.com
26 julio 2008
feria de julio: los samueles que no se lidiaron en valencia
¿A quién se le va ocurrir pedir responsabilidades por el misterioso caso de los 'samueles' y por todo lo demás que ha sucedido durante la Feria de Julio a la Diputación de Valencia, a Servicios Taurino Serolo, al equipo presidencial y al equipo de veterinarios de la Plaza de Toros de Valencia?
¿O se va a optar por "el aquí no ha pasado nada"?
feria de julio: los premios de diputación
- Miguel ángel Perera, premio a la mejor faena.
- Manuel Jesús "El Cid", mejor toreo de capa.
- David Fandila "El Fandi", premio a la mejor estocada.
- Casibueno de Manolo González, premio al mejor toro.
- Javier Mesa, de la cuadrilla de José Calvo, mejor picador.
Jose Manuel Montoliu, de la cuadrilla de Ángel de la Rosa, premio a la mejor brega.
Curro Molina, de la cuadrilla de Sebastián Castella, mejor par de banderillas.
- Miguel Giménez, premio al mejor novillero.
- Diego Ventura, premio al mejor rejoneador.
- Y una mención especial a Domingo Navarro.
Vía :: Burladerodos.com
25 julio 2008
quan al quite tens una eminència
El sol te la juga i és capaç de tombar a qualsevol. Passa sovint, como ahir. En una barrera un home es va desmaiar. I quan això passa tota la plaça s'assabenta. Prop d'allí, de la localitat del home desmaiat, estava tota una eminència de la medicina que per una bona estona es va oblidar dels parrells de banderilles de El Fandi per atendre'l. Era José Mir. La cosa no era gens greu, però, ens quedem amb el gest del metge.
feria de julio: una vuelta al ruedo a casibueno para tapar los errores propios
Algo estaba pasando. 24 horas antes el equipo veterinario había rechazado la corrida de Samuel Flores de la que nadie hablaba mal. Al revés, decían que tenía más presencia que lo corrido en los últimos días en Valencia. Y en su lugar había entrado una de Manolo González, de justa presencia y pobretona de cara pero subiendo un grado lo ya visto.
Para calmar los ánimos, no se dudó en devolver el primero cuando, al contrario, alguna regla no escrita recomienda no hacer eso, al menos en Valencia, para no mal acostumbrar al personal. La prueba, días atrás. Ponce corrió turno. Saltó otro de Manolo González de poca historia y con el que Ponce estuvo breve y rápido con la espada. El sobrero apareció en cuarto lugar. Era de Zalduendo y, oh sorpresa, era mucho más toro, con mucha más cara, que sus hermanos lidiados la víspera. Fue áspero, se defendió para luego encogerse cobarde. Ponce se dobló y sin más cerró su feria.
No más que detalles apuntó El Cid condicionado por su primer animal, mientras que en el quinto cambió el signo de una tarde que parecía abocada al espectáculo de El Fandi en banderillas y más nada.
Pero no, salió Casibueno, burraco, bajo y justo de presencia. Lo fijó El Cid, le dio capa, y para no abusar lanceó a pies juntos y remató en la boca de riego. Muy medida la primera vara, la segunda sólo fue para señalar. En su vuelta al patio de caballos, el picador fue acompañado por las palmas que premian el no hacer su trabajo. El toro tenía buena condición y desde salida tenía por costumbre llevar el hocico a ras de albero, aunque también había que apuntarle un par de tropiezos y el esmero de El Boni en templar su embestida durante la brega.
La faena, propia de Manuel Jesús Cid, se decantó primero por el natural. Dejó al toro venirse de lejos para embarcarle. Algunos remates acabaron en enganchón. Decidió cambiar a la diestra y brotó el toreo largo y hondo. Con el trazo justo hasta llevarlo atrás, dejar la muleta y lograr la ligazón. Aquí si que se extendió El Cid, hasta que comprobó que el toro se venía a menos, salía de las suertes por arriba; entonces lo cerró y se fue a por la espada. Pinchazo previo a la estocada arriba. Petición, una oreja y el presidente además tuvo la desfachatez de flamear el moquero azul y conceder la vuelta al ruedo al animal. Un detalle, que, de verdad, sobraba y que sólo se puede medir como intención de tapar todo lo sucedido con el cambio de ganadería y también en días anteriores en los que ha predominado la incompetencia y la falta de criterio del cuerpode presidente y del equipo de veterinarios.
El resto fue locura fandilista. Siete espectaculares pares de banderillas, destacando uno por los adentros, la portentosa demostración de facultades del granadino y un soberbio espadazo, el que recetó al tercero de la tarde. Ni que decir que la plaza se puso en pie en incontables ocasiones y cada clavada se celebró como si Villa hubiese marcado para el Valencia. Ya ves, pero esto también es fiesta, es válida y también suma orejas. El Fandi en este caso sumó una y una. La primera seria, tras un trasteo de muleta de aceptable calidad y argumento; la segunda muy generosa tras una colección, breve eso sí, de trapazos por alto sin ton ni son.
24 julio 2008
feria de julio: la corrida de samuel flores, rechazada
Es muy extraño todo esto, después de los sucedáneos de Domecq que nos hemos venido tragando estos días. La corrida de Samuel Flores no la he visto en corrales, pero sí lo que ha ido pasando por el ruedo.
Me hace gracia leer a Samuel Flores decir que en Valencia dan más importancia en el reconocimiento a los kilos, cuando en esta feria me vienen a la cabeza al menos tres toros bastante por debajo de los 500 kilos, y que probablemente el más pesado no haya estado muy lejos de los 560.
La sospecha de pitones afeitados ha sido una costante de toda la feria. Varias han sido las puntas sospechosamente escobilladas. Por eso no deja de ser extraño el escándalo organizado con la última corrida, precisamente la única que no pertenece al clan Domecq. Justo cuando la credebilidad del equipo veterinario a estas alturas ya está por los suelos y en esta feria cada una de sus decisiones han sido un continuo rosario de errores, por lo que lo fácil es pensar que estamos ante otro más.
No he visto la corrida en los corrales, repito, pero me cuesta creer que la corrida que ya ha vuelto a El Palomar no tuviese mayor presencia que lo lidiado de Zalduendo, Santi Domecq, García Giménez, Ana Mª Bohórquez o incluso del Marqués de Domecq. También me extraña, según declara Samuel Flores, que la propia empresa le obligase a llevarse la corrida ayer mismo y que su intención era dejarla todavía hoy para que los aficionados supiesen de qué se estaba hablando. Alguien tiene intención de esconder algo.
Faltaría saber ahora cuántos pitones durante la feria han sido llevados a analizar. A ver cuántas son las astas manipuladas que le han colado por la escuadra al ya desprestigiado equipo veterinario de la Plaza de Toros de Valencia.
¿dónde está el toro?
¿Lo has encontrado?
Se llamaba Amante y era de Zalduendo. Herrado con el 170, nació en marzo de 2004 y pesaba 475 kilos.
feria de julio: mucho colorín; y para la fiesta, colorado
Colorín, colorado, este cuento todavía no ha acabado.
Como decíamos ayer, Valencia lo que quiere es Fórmula 1, barquitos veleros, reinas del pop y figuritas de postín. Es decir, mucho colorín y para la fiesta colorado al grito de "¡no hay toro; esto se acaba!" Porque o este es el camino para enviarlo todo al garete o la de Valencia es la primera plaza a la que la crisis, ya confirmada por Zapatero, le ha pillado de lleno y ha decido prescindir del toro y se apaña con cualquier saldo ganadero de los que la saga Domecq tiene un importante stock.
A la hora de la merienda se vio al ganadero de Zalduendo, Fernando Domecq Solís, entrar al callejón por la puerta grande. Intentaba pasar con una niña, sería su hija o su sobrina (los Domecq siempre van juntos, la mejor prueba es esta feria de julio), y al parecer tuvo que dar alguna explicación al empleado de la plaza responsable de todo aquel que entra y sale por aquella puerta por la que al término de la tarde acabó pasando Cayetano en volandas.
¿Qué le diría al empleado? ¿"Déjeme pasar, soy el ganadero de los toros que se lidian hoy"? Con qué cara le miraría el empleado tras comprobar la presentación y la casta paupérrima de los tres primeros. Imagino que le costaría creerle, porque después de lo lidiado hasta el momento, la cosa no estaba para pasearse por el callejón y dejarse ver. La cosa estaba como para clamar a la madre tierra que le engullese a uno. Y lo firmó aquí ahora mismo, que más de un aficionado lo habrá suplicado en más de una ocasión ayer y hoy también.
Porque volvemos a las mismas, el toro, toro, durante esta feria lleva dos días sin aparecer. Ni noticias. Se le pregunta a uno que es un toro-toro, y si ha tenido la suerte de sentarse a la sombra le quedará un vago y lejano recuerdo, pero si en cambio ha estado en la solanera, nada de nada. Este último maldice a cualquiera que se le ponga por delante y si es de profesión taurino, ya ni te cuento.
El primer Zalduendo fue un toro incapaz de pisar los medios y si hubiésemos contado con el mecanismo que medía los kilómetros que hacían los futbolistas en la pasada Eurocopa, el animalejo no habría llegado ni al McDonalds que hay frente a la plaza. Un buey, allí seguro le habrían sacado más provecho del que le sacó Enrique Ponce, porque ya digo, era un monumento al descastamiento.
El segundo era un toro acochinado, aunque poniéndonos cursis podriamos decir que era un toro a lo Botero, digno del pincel del pintor colombiano. Pero como sus andares eran de cochino, el símil es mucho más gráfico pues como tal se movía hasta que dijo basta. Eso ocurrió muy pronto. Entonces fue cuando Sebastián Castella se metió entre sus escasos pitones en alarde de escaso mérito. Ni antes ni después lo sucedido en el ruedo, lamentablemente ante la ausencia de toro, tuvo importancia.
Ampliando la gama de hechuras, salió el anovillado tercero para confirmar el saldo. Llevábamos tres y ya se podía borrar del cartel, si lo ponía, aquello de seis escogidos toros. Era mentira. Al parecer los ganaderos ya no tienen en el campo "la corrida de Valencia". A Valencia tienen suficiente con llevar las sobras, las migajas, y tanto da. Las corridas parejas, armónicas y con trapío de plaza de primera, esas se deben ver por otros lares.
Ni que decir que cuando asomó aquello por toriles muchos se preguntaron "¿dónde está el toro?" Había que forzar la vista, ponerse las gafas o echar mano de los prismáticos para confirmar que sí, que de toro nada. Si acaso novillo. Se levantaron las protestas desde el segundo uno, leves palmas de tango, pitos por aquí, griterío por allá. El presidente, oídos sordos. Y el público valenciano, que es un bendito y parece como si tuviese miedo a alzar la voz de verdad, acabó achantado cuando dieron paso a banderillas y dispuesto a tragar con una faena de Cayetano sin historia.
Por los mismos derroteros siguió la tarde en el cuarto. En el límite de la presentación, por su falta de casta lo único que transmitió fue pena y todo intento de Ponce fue en vano.
El quinto, que se llevó dos soberbios pares de Curro Molina, sí consiguió cambiar el guion. Apareció entonces el toro moderno, el que embiste noblón, pasa por aquí y por allá, que tanto gusta a las figuras, pero que para el aficionado no guarda ningún misterio. La suerte fue para Castella, que dio las pausas que requiere la neotauromaquia. Citaba al torete de largo y allá que se iba con su trotecillo alegre, pastueño. Ajustaba el embroque y templaba el torero, muy largo los muletazos. Bien Castella, al bendito respetable se le iban las penas, veía por fin torear de dulce y premió al francés con una oreja tras pinchazo y estocada.
El sexto no vino a negar que lo corrido era un auténtico saldo, pero sí sacó una punta de casta que dio cierto interés a su lidia. Desde el saludo rondeño de Cayetano, lances rodilla en tierra hasta la boca de riego, el toro apuntó una embestida que requería cierto sometimiento. Además, se enceló en el peto y empujó primero hacia dentro y luego hacia fuera sin cabecear en exceso durante un buen rato.
Cayetano apostó fuerte, brindó a El Soro, y acto seguido echó las rodillas al suelo para arrancar vibrante la faena. En las primeras series en redondo hubo excesivos enganchones. El toro embestía por arriba y requería mando además de temple. Fue acoplándose y a la faena fue dándole imaginación en los remates y los inicios de serie. Empaque al natural y unas roblesinas. La faena estaba hecha. Espadazo trasero. Dobló el toro. La petición. Dos orejas y Cayetano, como en fallas, volvía a abrir la puerta grande de Valencia y esta vez con mayores méritos, pero ¿más que los de Perera ayer? Ahí quedaba la duda y lo único que estaba claro es que en Valencia se había permitido otro saldo indecente.
23 julio 2008
feria de julio: lo que nos tragamos en valencia
¿Resposabilidades? Pregunten a empresa, Diputación, autoridad, veterinarios, figuras anunciadas, sus apoderados y ganaderos. Y también a la crítica valenciana y a la afición atontada, que sólo exigen cuando suceden auténticos desastres y tienen poca memoria.
El primero, de Hermanos García Giménez.
El tercero, de Ana María Bohórquez.
El quinto, de Santiago Domecq.
feria de julio: el gran escándalo
Valencia tiene Fórmula 1 en sus calles y no hace mucho tuvo a los mejores barcos navegando por sus costa. Fachada y glamour pasajero. Tiene también conciertos de superestresllas mundiales como Madonna, y para su plaza de toros -sí, toros- lo que quiere son figuras, de las que lucen y llenan los tendidos. Pero se olvidan del toro, y la categoría del coso queda relegada a plaza de talanqueras cuando por chiqueros se permite que salten al ruedo inválidos animalejos sin casta ni trapío, además de manipulados.
Es lo que está pasando. Lo que pasó hoy mismo. ¿Un corrida de toros? No, una corrida de toros es cualquier cosa excepto esto, que sucedió con el visto bueno de la empresa, las figuras y sus mentores, los ganaderos, la autoridad y una afición atontada a través de una prensa que nunca desde Valencia ha llamado al pan, pan, y al vino, vino por respeto a la clase política que da de comer.
No, no fue una corrida de toros porque no hubo seis toros íntegros, luciendo el trapío exigido en una plaza de primera. Del primero al último, los seis -de Hnos. García Giménez (1º y 6º), Santiago Domecq (2º y 5º), Ana Mª Bohórquez (3º y 4) y Lagunajanda (6º bis)- fueron protestados por su falta de trapío, sus pitones de risa o su falta de fuerzas. Y el palco en última instancia permitió el escándalo, ignoró toda protesta, permitió el lamentable espectáculo y puso la última piedra para convertir a Valencia en plaza de talanqueras. ¿Cómo serían los toros rechazados de la ganadería titular de Santiago Domecq?
A través de actos sin importancia el presidente demostró su servidumbre al sistema. Si hace tres días a Ángel de la Rosa en el momento de solicitar el cambio de tercio se le obligó a desmonterarse, no sé porqué hoy a El Juli le entendían desde arriba perfectamente cuando dibujó una espiral con el dedito para pedir lo mismo. A sus órdenes, mi figura; la próxima vez toque la campanilla.
Fue en el primero, en medio de las primeras protestas. Las mismas que se irían sucediendo, toro, tras toro. Ganando en intensidad hasta que apareció el quinto, con el nombre de 'Ganadero' y su estampa lo decía todo. Se cayó en repetidas ocasiones, embistió tambaleándose y cuando Manzanares acabó de espadazo, la plaza entera se giró al palco y le tributó la mayor ovación de la tarde. No enterarse la empresa, la propiedad de la plaza y, sobre todo, los espadas anunciados que de aquella ovación también tenían su parte correspondiente, es de tontos que no se enteran de lo que pasa a su alrededor cuando son partícipes de haber perpetrado una vez más la gran patomima a la que se ha visto degradada la fiesta y de haber engañado -meterla doblada también suele decirse- al público que paga y pasa por taquilla.
Por todo esto es un error entreterse en contar cómo estuvieron El Juli y Manzanares o Perera, porque poco importa, porque sus actuaciones estaban alejadas de los principios básicos de la lidia al faltar lo que realmente importaba, la seriedad del toro. Y es una pena, porque Perera estuvo importante en el tercero, pero aquello era muy difícil tomarlo en serio.
En el sexto al fin fueron atendidas las protestas y salió uno de Lagunajanda que con hechuras anovilladas, tuvo casta y fuerzas y además apretó bien en un primer puyazo y en el segundo tuvo voluntad de empujar. Con este Miguel Ángel Perera demostró que el momento especial por el que atraviesa ya no es casualidad. En la primera serie el toro embestía con pies y por arriba. En la segunda, con la misma intensidad, Perera templó, bajó la mano y mandó. Con la planta asentada sobre la arena, sobre los riñones. El toreo ligado, enganchado: el remate y otro muletazo perfectamente identificado del anterior y del siguiente, pero empalmados. De adelante hasta atrás, muy largos y perfectamente rematados, y otro. Faena importante. También al natural agarrando el palillo por su mismo centro. El efectismo de los circulares, las bernardinas y un espadazo. Petición de las dos orejas. Desde el palco le concedieron una, y daremos las gracias porque a ver quién es el guapo ahora de tapar el gran escándalo.
22 julio 2008
feria de julio: se rifaban
Valencia, su plaza de toros, no debe tragar con una corrida como la de ayer. No debe conformarse con la mitad. El toro anovillado, sin remate, el que que intentan tapar por su cara, y luego acaba con las puntas despanzurradas, o incluso por sólo un pitón, tremendo el pitón derecho del cuarto, o ni eso; no, no debe ser lo que salga por norma al ruedo valenciano. Como ayer.
Otra cosa es que el de los toros marcados con el hierro del El Torero lucieron comportamiento que desbordó los límites de toda santidad y rifaron generosamente sus orejas, que es la medida oficial del toreo moderno. Así que dos orejas de doce no parece balance para echar cohetes.
Lo más interesante sucedió en el quinto. Un toro con hechuras de novillo que sacó casta y embistió vibrante a las telas de un César Jiménez que volvió a brillar como suele en Valencia. Faena intensa desde el cambiado por la espalda. Toreo de trazo largo, muy encajado el torero. Muy buena la versión al natural. La faena de premio grande, la espada entró media y fue sólo una oreja. Antes, Jiménez había emborronado con acero y descabello una otra muy buena labor a un toro templado, que fue el segundo, al que toreó muy bien también al natural.
La otra oreja la cortó Alejandro Talavante, pese a imprimir un frío trasteo al santo tercero. Al sexto, bravo en el caballo, le hizo faena de igual carácter. Sin alma.
Vicente Barrera tuvo momentos de enorme interés en el toreo en redondo al primero, un toro como para emborracharse. La espada, en fin. Y nada más, porque el cuarto tuvo andar mortecino y un pitón derecho de espanto.
21 julio 2008
feria de julio: lo de calvo y de la rosa no es casualidad (vídeo)
Valencia, 20 de julio de 2008. Toros del Marqués de Domecq y una de Lagunajanda (5º bis), para Víctor Manuel Blázquez, Ángel de la Rosa y José Calvo.No es casualidad la torería que atesoran Ángel de la Rosa y José Calvo. Nunca lo fue. No es casualidad porque en su tarde de rigor en Valencia -parece que sea pecado darles más de una; en Valencia la empresa raciona la presencia de los toreros locales que por lo visto no atiende a los méritos del ruedo-, esta vez por la Feria de Julio, han vuelto a demostrar lo que tantas veces. A Ángel de la Rosa le han birlado la puerta grande. José Calvo ha bordado el toreo al natural con mayúsculas, dentro de una faena importante.
La corrida del Marqués de Domecq ha sido buena. De correcta presentación. Seria y encastada, aunque algo faltos de fuerza, fueron capaces de aguantar el tirón, excepto el quinto que fue devuelto, por uno de Lagunajanda cómodo de hechuras, pero con problemas. El sexto muy rajado. Víctor Manuel Bláquez, mal. En sus manos han caído los dos toros con mayor motor y los ha desaprovechado. Y ya son tres, porque haciendo memoria se encuentra uno de Cebada no hace mucho, que obligan a pensar en el futuro a corto plazo vestido de luces o a la empresa a buscar a otros toreros de la tierra para rifar oportunidades, porque me da que al mayor de los Bláquez ya no le quedan boletos.
Al contrario que a Calvo y De la Rosa, a quienes los contratos les deberían llover ya que tras cada una de sus (pocas) tardes el aficionado sale paladeando el excelente regusto que deja el toreo puro hecho con naturalidad.
Hay quien todavía sigue extrañándose ante la pasmosa tranquilidad de Ángel de la Rosa. De cómo abre la faena con estatuarios, se deja impresionar con una colada y seguidamente en el platillo para, templa y manda de la embestida. Sobre las dos manos igual de intenso, remantando atrás. Haciendo incluso preciosas unas giraldillas ajustadas. Y, claro, matando luego de pinchar y descabellando después porque de no ser así De la Rosa no recogería naranja en invierno.
Ese toro lo brindó al cielo, imagino que a Canina. Larga parrafada la que le echó. El quinto, sobrero, a Ricardo Ruiz. Ahí tuvo que apretar un poco más. No era toro nada claro y se hizo fuerte en las rayas, apretando tanto para fuera como hacia dentro, defendiéndose más que embistiendo. De la Rosa cumplió más que de sobra, tuvo pinceladas de torería y valor a raudales, y esta vez sí, metió la espada de primeras. Pero el de arriba, que antes le había obligado, por ejemplo, a desmonterarse para solicitar el cambio cuando el torero hacia la señal con el dedo o había cambiado un tercio banderillas con sólo dos pares a petición de un Blázquez fuera de sitio y totalmente desbordado, decidía no atender la petición del público de la misma manera que antes había intentado ignorar las protestas del respetable que le indicaban que el tituar quinto no era apto para la lidia e hizo como si no hasta que la realidad dejó a un toro sobre la arena haciendo como las cucarachas cuando quedan patas arriba. Vamos -léase irónicamente-, que el presidente era de un íntegro que lo flipas.
El otro momento grande de la tarde lo protagonizó José Calvo, que se encargó de hacer en los medios el mejor toreo al natural de la temporada en Valencia y construir una faena maciza desde el saludo de capa. Y hay que decirlo una vez más, no fue casualidad casualidad. Largo y templado el trazo encajada de forma natural el torero, ligando las suertes, cargándola. El toro, de dulce. La espada emborronó un faenón y ya el sexto sería el rajado de los seis.Mención merece, una vez más, Domingo Navarro, que le hizo dos quites soberbios a Víctor Manuel Blázquez en banderillas, y pareó bien al segundo, y mejor al quinto, tanto que el público por poco lo hace saludar cuando todavía quedaba un par. Y también José Manuel Montoliu, que se desmonteró con Navarro en el segundo y bregó muy bien al quinto.
calor, els antis, una volta pels corrals... i una paella!
L'arribada del tren de Barcelona, amb temps de sobra. Pujarem amunt a vore els bous que estan als corrals. Entre d'altres, la correguda de Zalduendo que mataran Ponce, Castella i Cayetano.
En una de les dependències dels corrals, la familia Martínez, que viu a la plaça, i uns amics un poc abans de les set tiraven al menys tres quilos de carn a una paella ja amb l'oli calent. Quines hores són estes de fer una paella? Ens preguntavem mentre la cosa tirava endavant. I l'hora del paseillo, s'acostava.
Però, encara teniem més temps, i altre espectacle era interessant de presenciar mentre ens hidratàvem, el que oferien els antitaurins -entre 70 i 90- davant la plaça. Mani amb molt d'aparato fins elevar la Marxa Fúnebre a canço de l'estiu. Segur que ningú de tots ells imaginava que dins la plaça un grapat de llenya donava foc a tres o quatre quilos de pollastre i conill. Només volien cridar fins cansar-se. Ho feren prompte.

PD: Els antis no cal que em donen les gràcies per fer-los propaganda. A la foto, entre els manifestants, un dels col·laboradors d'eixe blog amb no massa trellat que és Catarroja Descoberta i al que tan li agrada mirar-se el melic. De res, de res.
20 julio 2008
aquellas crónicas que joaquín vidal le escribió a ángel de la rosa
De Calvo ya he contado algunas cosas y espero que le abran de una vez las puertas. Condiciones tiene más que cualquiera de los que encabezan el escalafón.
Lo de Ángel de la Rosa viene de largo porque lleva más tiempo en esto. Su toreo es de quilates y son varias las faenas que guardo en la memoria. Como aquella bajo el diluvio un 9 de octubre o como estas que tan bien le escribió el maestro Joaquín Vidal y que tuve la ocurrencia que me firmase el torero a través de su prima, compañera de clase cuando iba al instituto de Benetússer.
El País, 14 de marzo de 1996
El País, 12 de marzo de 1997
