Mostrando entradas con la etiqueta ortigao costa. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta ortigao costa. Mostrar todas las entradas

19 mayo 2011

a manzanares le regalan la puerta grande de las ventas

Fotos :: Juan Pelegrín para las-ventas.com

El estado de gracia de Manzanares continúa. Muy pocos quisieron romper la magia y acabaron por regalarle la salida por la Puerta Grande de Las Ventas. Ahí es nada.

Luego cabe cualquier discusión, cualquier comparación con el talavantazo de ayer o con la rontundida de El Juli solo un rato antes. Manzanares le cortó dos orejas a un Núñez del Cuvillo (otra vez Cuvillo) al que repetir le costaba un mundo. Tomaba el primero, el segundo, hasta el tercero en las primeras series, pero luego se desentendía, salía con la cara alta, el fuelle se le acababa.

Gusto, empaque y temple derrochó Manzanares en los mismos medios de Las Ventas y sobre las dos manos y especialmente en los remates. Él, por ejemplo, conoce sus puntos fuertes y sabe que su cambio de mano es irresistible y por eso lo hizo una vez a principio de la faena para enganchar y lo hizo otra vez hacia el final para volver a engatusar, pero de ese intento fue feamente cogido sin consecuencias y la faena cobró un nuevo detalle a sumar. El espadazo en el centro del mundo --del ruedo-- en la suerte de recibir fue todo un monumento. Se le concedieron las dos orejas. Un premio, un regalo, un exceso.

El Juli puso todos sus poderes al servicio del toreo en el quinto. Así fue como descubrimos a uno del Cuvillo encastado en el último tercio. Faena sobre la mano diestra con series de gran profundidad y mando. Con la mano bajísima y el toro, alto de cruz, entregado a los vuelos. Llega a cuajar igual por el pitón izquierdo y el primero hubiera sido otro. Tras la estocada, una oreja de mérito. Una oreja de peso.

La corrida acabó en exceso triunfal y eso que venía mal encarada desde el sorteo con sólo cuatro de Núñez del Cuvillo y dos de Ortigao Costa que fueron dos pegotes. El primero sirvió de poco y el quinto fue devuelto, sustituido por uno de Carmen Segovia. También el viento molestó lo suyo y sin él la tarde podría haber tenido mejor contenido. Por ejemplo en el segundo con el que Castella alcanzó sus mejores cuotas.

27 agosto 2010

aste nagusia 2010/ vídeo de la tarde con ponce, juli y manzanares con toros del ventorrillo


CRÓNICA.

aste nagusia 2010/ tarde de buen toreo más allá de los despojos



Tarde para el torero. Para Ponce, El Juli y Manzanares. El ganadero no puede decir lo mismo. Los de El Ventorrillo, un lote con una presencia muy de Bilbao, vinieron a confirmar lo últimamente contaban. Dos rajados, el quinto fue devuelto, otro flojo y muy bajo de casta. Al final, valieron dos solamente, pero no fueron precisamente para tirar cohetes. El sobrero de Ortigao Costa colorado, ojo de perdiz, con una pizca de casta, puso la diferencia.

El de Ortiga Costa salió como quinto (bis) y le correspondió a El Juli, que no sé si alguna vez habría lidiado alguno del hierro portugués. Tal vez alguno, pero más bien pocos. Se le fue a Ponce, que estaba junto a Manzanares durante el tercio de varas, y no tuvo otra que pegarle un lance. La mirada que le echó a su Josemari del alma fue como diciendo, el tiempo que hacía que no veía uno de estos.

Noble y con facilidad para humillar el Ortigao tuvo la casta y motor suficiente. Además, le picaron más o menos en el sitio, sin rectificar ni abusar y El Juli estuvo más que fino en cuanto a temple.

Si con su primero dos tandas que le pegó fueron fuera de cacho y tan en línea recta que al del ventorrillo le puso a huevos el raje, al de Ortigao Costa se lo enroscó de lo lindo y se colocó mejor. Faena muy por abajo ante un toro con la casta suficiente como para soportarlo. Llevándoselo hacia atrás con suma facilidad, tanto que Bilbao para acabar de sorprenderse necesitó de un arrepretón en el circular. El toro no era precismente la tonta del bote, oiga. Noble, sí; pero con su castita. La estocada, caída. Y oreja. Despojos.

Porque esta crónica pretende ir más allá de los despojos porque no entiende porque la oreja de El Juli cuando la de Ponce Matías la mandó al carajo. La petición, pata a pata; la estocada de Ponce era desprendida y la de Juli, caída.

Además, el toreo más meritorio fue el que ejecutó Ponce al cuarto. Muy a media altura hacía las cosas el toro hasta que su paso por el peto fue remedio para que humillase.

La faena la llevó Ponce a los medios. Y antes metió a Matías en el canasto, que mandó tocar a la banda, que al toro. Cuando sonaba el pasodoble, el toro dijo muy buenas y se rajó. Frente a la puerta de arrastre le tocó a Ponce buscarle las vueltas al rajado del Ventorrillo.

Por aquí, por allí, y zas. Ponce la puso al morro, lo templó, se lo llevó atrás, remató el muletazo cuando parecía que el toro se abría, le ganó el paso y otra vez encima y la muleta al morro y Ponce doblando la voluntad huidiza del animal. Fueron dos series tremendas, capítulo de obligada lectura en cualquier tratado de tauromaquia. Estocada con baja tendencia, petición, la vuelta y la bronca al palco. Lo que pasa.

Manzanares le puso enjundia y empaque a lo suyo. Sino, no sería Manzanares. Su toros muy parejos en comportamiento, no deben alegrar al ganadero. Muy boyantes, pero escasa entrega. Al primero, bien picado y banderillado de forma excelente por, sobre todo, Trujillo y Blázquez, Manzanares lo cuajó al natural. Sin acople en el inicio a derechas, con la primera serie al natural puso aquello en ebullición. El toro galopaba con la cara a su aire. Sin acuerdo por el derecho, magnífica sorpresa al natural. La segunda, menor. De nuevo en redondo y el toro ya entregado. El final, otra vez al natural, exuberante en sus remates. Y la estocada honda acabó hundiéndose, pero fue insuficiente y necesitó del descabello.

Se le esfumó el triunfo, una oreja que agarró con el espadazo, que le va a la zaga al de Urdiales, que le propinó al sexto. Faena repleta de detalles, pero sin un hilo conductor claro. Un argumento difuminado repleto de bellos pasajes porque es Manzanares.

Y así, más allá de los despojos de más y de menos, quedó el toreo de Ponce, El Juli y Manzanares en un día en que Vista Alegre lución espectacular con un lleno de no hay billetes.