(EDITORIAL CULTURA DE BOU :: 29 de marzo de 2017)
Quiero creer que nos hemos sacudido ciertos complejos. Que las cifras acompañan. Que la ilusión por ver y sentir la emoción del toreo vuelve a citarse. Que en un par de años los toreros jóvenes han tomado el mando y ha conectado con el público. Que el sector, en algo, está aprendiendo. Por ejemplo en Madrid: 8295 fue el número de asistentes en la primera de la temporada en Las Ventas. Y se dijo. 8295 espectadores y espectadoras. Cons sus chinos y sus castizos. Con sus autobuses llenos de fans de los novilleros. Pero oiga: 8295 en una novillada. Era el estreno de Plaza 1, ya saben Simon Casas Production y Nautalia al frente de Las Ventas.
Viendo las cosas, lo suyo habría sido el día 20 o el mismo 19, convocar una rueda de prensa en València para vacilar junto al diputado y ante los medios de lo buenas que habían sido las Fallas en la Plaza de toros de València.
En Castellón, la Magdalena también ha ido bien. Pero de ahí esperamos mucho menos. Empezando por su política de comunicación. Empezando porque les duele dar una acreditación para que un periodista desarrolle su trabajo. Claro, solo entienden cuando el periodismo es servil y no se sale del corral.

