¡Eh! Y traga. Y da un paso más allá. ¡Eh! Y vuelve a tragar. Y de nuevo, así. ¡Eh! Pero además con suavidad. No embrutezcas el toque. Mira a los ojos, pero quiere traérlo por debajo del hocico. Tira, que ya se viene. Y no acaba de pasar el tren. No empujes ni abras hueco demás. Pero tira, remata y no le des ni media ventaja. No levantes de más ni menos. Y... ¿Me quedo y ligo? ¿Pruebo? No, aseguro el muletazo. Trato de asegurarlo. Venga, da aun paso más allá. Y así, otra vez. La corrida de Cuadri fue como un ramo de rosas, un tanto marchitas, y repleto de espinas. O un rompecabezas al que conforme avanzaban cada una de sus lidias se sabía de sobra que faltaban piezas, pero el reto era jugar con ese vacio, tratar de ordenar lo que había. Busca y rebusca. Duda lo justo. Expon, pero mejor que lo sepas: el premio no existe (o es otro).
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03 junio 2015
#sanisidro15/ cuando el premio no existe (o es otro)
¡Eh! Y traga. Y da un paso más allá. ¡Eh! Y vuelve a tragar. Y de nuevo, así. ¡Eh! Pero además con suavidad. No embrutezcas el toque. Mira a los ojos, pero quiere traérlo por debajo del hocico. Tira, que ya se viene. Y no acaba de pasar el tren. No empujes ni abras hueco demás. Pero tira, remata y no le des ni media ventaja. No levantes de más ni menos. Y... ¿Me quedo y ligo? ¿Pruebo? No, aseguro el muletazo. Trato de asegurarlo. Venga, da aun paso más allá. Y así, otra vez. La corrida de Cuadri fue como un ramo de rosas, un tanto marchitas, y repleto de espinas. O un rompecabezas al que conforme avanzaban cada una de sus lidias se sabía de sobra que faltaban piezas, pero el reto era jugar con ese vacio, tratar de ordenar lo que había. Busca y rebusca. Duda lo justo. Expon, pero mejor que lo sepas: el premio no existe (o es otro).
08 septiembre 2014
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