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08 mayo 2017

sevilla: cuatro momentos y dos toros

Primer momento. Emocionado y necesario recuerdo a Montoliu.



Segundo momento. Roca Rey, profundo y todopoderoso, casi perfecto, sobrevuela la Puerta del Príncipe.




Tercer momento. Antonio Ferrera, la torería desatada de un maestro.



Y cuarto momento. Y Pepe Moral resucitó al natural frente a uno de Miura.


Y dos toros. Platino de Victorino Martín y Derramado de Victoriano del Río, por la diversidad de la Tauromaquia.



05 mayo 2017

talavante después de morante



Últimamente algunas de mis distribas taurinas se repiten constamente sobre eso que mucho llaman 'el buen momento de Talavante'

El otro día, con motivo de su primer paso por el abono sevillano con la corrida de Garcigrande, escribí aquí:

"Talavante se acompasó. Flotó por momentos. Y es que la tauromaquia de Talavante ¿cuándo se hunde? Yo me entiendo."

Pero va, y ayer, que Talavante se hundió un pelín más, es decir, que toreó con cierta profundidad...


Zabala escribe:

Ligados los largos trazos. Fácil, vertical y ligero. Escaso poso dejaban tras de sí. 

Navarro escribe:

Talavante prologó su faena con unos doblones personalísimos y de pronto se puso a torear. Ajeno al viento e incluso ajeno por momentos al toro. Templado y resuelto cuajó tandas bien hiladas por ambas manos, aunque con sensación de liviandad. Poco quedaba detrás.


Acevedo escribe:

Talavante, que la cortó casi sin querer salvo por la estocada, que fue atracándose. El toro se movió sin clase y él, que es un gran torero, lo paseó de un lado a otro sin comprometerse y sin forzar la embestida. Es decir, sin torearla.

O incluso Lorca:

Un toreo extremadamente superficial, rematado al final con tres naturales de mejor factura.

Esta temporada es en Castellón donde se ha visto al mejor Talavante. En 'una faena decisiva' en la que señalamos en nuestra crónica cuándo llegó la ansiada profundidad que ayer nos se vio en Sevilla:

Abrió al natural. Muy de verdad. El secreto, la velocidad. Largo el toreo sobre la zurda. El giro sobre los talones, parsimonioso. El toreo en la palma. Y con la diestra estalla profundo, que es cuando el toreo se hunde y se reúne todo a la vez. Con la olla a presión y la plaza en pie, Justo Hernández, asomó por encima de las tablas e hizo el gesto: "a matar". Entonces llegó el epílogo, por bernardinas. Y apareció un cambio de mano sideral que puso el mundo del revés. 

Como nos preguntábamos el primer día de su paso por Sevilla: "La tauromaquia de Talavante ¿cuándo se hunde?"

Y es que, ayer, además, toreaba Talavante después de Morante.





Para entedernos. Donde Morante se hunde, Talavante se eleva, levita casi. Donde el toreo del primero alcaza profundidad, el del segundo queda ligero, liviano, superfial... sin torear. Incluso ayer David Mora, desde el necesario y obligado inicio por abajo, toreó con mando (muy forzado, pero por abajo hasta el final, hasta donde muñeca, brazo y juego de cintura daban de sí) la brava embestida --hasta que se rajó-- del buen tercero.

Claro, la pena es que los dos toros de la corrida de Cuvillo fueron para Tala y Mora. Una corrida con cuatro toros... Por ciero, Sevilla, su banda, su público, su palco siguen igual de caprichosos.

Arjona para Aplausos


30 abril 2017

una tarde de toros y toreros es cuando...


Una tarde de toros y toreros. Es cuando poner la muleta y el cuerpo es un imposible. Cuando la batalla se antoja sobrehumana. Cuando de verdad no se puede embestir más despacio. Cuando el toreo, en la guerra y en la seda, son puro milagro. Cuando el toro es emoción y cada uno, un misterio al que asomarse. Cuando el magisterio brota por cada poro y cada escama de oro en el templo soñado. Cuando las embestidas no vienen precocinadas al servicio de nadie, nada más que al de la bravura. Cuando el respeto, el valor y la memoria ponen los pelos de punta en un brindis al cielo que hace más eterna todavía la Tauromaquia. Cuando el toreo es eso, la mayor expresión del arte porque la vida pasa a un segundo plano cuando el hombre y el toro se miran y se sienten. Y de qué manera se miran y se sienten en una tarde de toros y toreros.






Una tarde de toros y toreros. Es cuando poner la muleta y el cuerpo es un imposible. Cuando la batalla se antoja sobrehumana. Cuando de verdad no se puede embestir más despacio. Cuando el toreo, en la guerra y en la seda, son puro milagro. Cuando el toro es emoción y cada uno, un misterio al que asomarse. Cuando el magisterio brota por cada poro y cada escama de oro en el templo soñado. Cuando las embestidas no vienen precocinadas al servicio de nadie, nada más que al de la bravura. Cuando el respeto, el valor y la memoria ponen los pelos de punta en un brindis al cielo que hace más eterna todavía la Tauromaquia. Cuando el toreo es eso, la mayor expresión del arte porque la vida pasa a un segundo plano cuando el hombre y el toro se miran y se sienten. Y de qué manera se miran y se sienten en una tarde de toros y toreros.
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28 abril 2017

el juli y su trance sevillano


El trance sevillano de El Juli. Su mirada echaba fuego tras aquel quite por cordobinas al primero de su lote. Apretado. Tenso. Como enfadado con el mundo. No hubo sonrisa hasta que agarró la oreja del quinto. Por una faena de mucho pulso, de mano baja, a un toro que venía muy despacio, pero que metido en la muleta la empujaba con casta. Muletazos en redondo y ligados de enorme mérito. Porque el animal se recrecía a partir del tercero y todo se jugaba en una baldosa. Ahí estaba el mérito. La verdad.

El Juli estaba en trance. De capa se gustó, incluso quiso dormirse. Y de muleta arreó.   Ya con ese gordito de Garcigrande que hizo segundo. 600 y pico kilos. Lo único a favor del toreo, que era cuesta abajo. La faena quedó entre técnica, estética y tensionada. Pronto le soltó la cara al verse sometido por diestra. Con la zurda se quiso dormir vertical Julián. Faltó chicha. La faena quedó en interesante esbozo para lo que vendría después. En trance El Juli. Mejor don Julián.

La corrida de Garcigrande no era para Sevilla. Pesada, gorda.  Basta de hechuras. Y además, la casta, doliente. Morante sin opción para abrir ningún tarro. Talavante no pudo dar ni uno al sexto, otra mole. Al tercero, que traía la embestida como cocinada, se la cató sin probaturas. Pero como la tarde, el toro venía pasado por agua. Talavante se acompasó. Flotó por momentos. Y es que la tauromaquia de Talavante ¿cuándo se hunde? Yo me entiendo.

Pues esto fue y lo que no pudo ser. Esto y dos pares enormes de Juan José Trujillo en tarde sin billetes.


27 abril 2017

juventud (suspiro)... divinos torrestrellas


 La verdad es que no sé si las figuras han reiventado el toreo en Sevilla al día siguiente del paso del cartel jóvenes. Lo veré luego. Estas líneas todavía van por lo de ayer. Me apetecía, aunque solo fuera, soltar el titular Divina juventud, dicen. Por eso a lo mejor iban los tres en su cartel, sin mezclarse y tal. Era, el de ayer, uno de los carteles de mayor interés del ciclo maestrante, un Feria de Abril que terminará en pleno mayo.

Juventud (suspiro)... divinos Torrestreslla(s). Bueno. Divinos, divinos, tampoco. Una corrida de toros. Seria, entipada, bien hecha. Con hechuras para embestir que dicen. Y de eso, tuvo casi que cada toro su rato. La embestida se ha convertido en el maná. La embestida perfecta para hacer el toreo 'perfecto' es el objetivo de unos cuantos. A ver si se pasan y desnudan de misterio al toreo y al toro.

Hacía falta encontrarse con un corrida en escenario de importancia. Y así de primeras, más mejor. Ni perfecta ni imposible. Una corrida de toros con qué torear. Hubo dos que no se ven todos los días.  Cayeron en manos de Lorenzo, que me encantó --pero no me gustó nada la forma de pinchar y usar el acero--, y de Garrido, que se agarró a su discurso como un león, toreo de capa con barroco sentimiento y logró un trofeo que le enseñó el camino para lograr el segundo.

Lo que pasa es que a estos jóvenes alguien les ha metido prisas por llegar, y tampoco es eso. A Ginés Marín, que como dice una amigo, le llevamos/llevan cantando prácticamente desde que debutó lo buen torero que puede llegar a ser, le salió un lote menos lucido y no encontró brillo.

Seguramente la tarde venía perfecta para más emociones. Era la primera. En Sevilla. Luego está aquello que decía Ordóñez, sabes. Más garra, más sinceridad, más arrojo y romper barreras y atravesar delgadas líneas rojas sin rubor. Sobre todo ahora. Podía ser el día. Por ayer. Juventud... benditos torrestrellas. Mientras, a Garrido, Lorenzo y Marín los seguiremos esperando. Son necesarios. Lástima que no tengan otra tarde más en Sevilla y con figuras.