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27 abril 2017

juventud (suspiro)... divinos torrestrellas


 La verdad es que no sé si las figuras han reiventado el toreo en Sevilla al día siguiente del paso del cartel jóvenes. Lo veré luego. Estas líneas todavía van por lo de ayer. Me apetecía, aunque solo fuera, soltar el titular Divina juventud, dicen. Por eso a lo mejor iban los tres en su cartel, sin mezclarse y tal. Era, el de ayer, uno de los carteles de mayor interés del ciclo maestrante, un Feria de Abril que terminará en pleno mayo.

Juventud (suspiro)... divinos Torrestreslla(s). Bueno. Divinos, divinos, tampoco. Una corrida de toros. Seria, entipada, bien hecha. Con hechuras para embestir que dicen. Y de eso, tuvo casi que cada toro su rato. La embestida se ha convertido en el maná. La embestida perfecta para hacer el toreo 'perfecto' es el objetivo de unos cuantos. A ver si se pasan y desnudan de misterio al toreo y al toro.

Hacía falta encontrarse con un corrida en escenario de importancia. Y así de primeras, más mejor. Ni perfecta ni imposible. Una corrida de toros con qué torear. Hubo dos que no se ven todos los días.  Cayeron en manos de Lorenzo, que me encantó --pero no me gustó nada la forma de pinchar y usar el acero--, y de Garrido, que se agarró a su discurso como un león, toreo de capa con barroco sentimiento y logró un trofeo que le enseñó el camino para lograr el segundo.

Lo que pasa es que a estos jóvenes alguien les ha metido prisas por llegar, y tampoco es eso. A Ginés Marín, que como dice una amigo, le llevamos/llevan cantando prácticamente desde que debutó lo buen torero que puede llegar a ser, le salió un lote menos lucido y no encontró brillo.

Seguramente la tarde venía perfecta para más emociones. Era la primera. En Sevilla. Luego está aquello que decía Ordóñez, sabes. Más garra, más sinceridad, más arrojo y romper barreras y atravesar delgadas líneas rojas sin rubor. Sobre todo ahora. Podía ser el día. Por ayer. Juventud... benditos torrestrellas. Mientras, a Garrido, Lorenzo y Marín los seguiremos esperando. Son necesarios. Lástima que no tengan otra tarde más en Sevilla y con figuras.



18 marzo 2017

toros #fallas2017/ la frescura de gines marín y la celebración de un monterazo para paliar el enésimo pitorreo


El olé más grande y rotundo de la tarde, el que más gargantas empleó para resonar en el coso de calle Xàtiva, fue para un monterazo que cayó, según marca el buen fario, boca abajo. Ocurrió en el brindis de Enrique Ponce al público en el cuarto acto de una tarde eterna y descafeinada en la que se perpretró la enésima juampedrada y de la que salió victoriosa por la puerta grande la frescura clásica de Ginés Marín.

Bendito sea el público valenciano, que llenó la plaza un día más y no montó en cólera ante semejante pitorreo y celebró cuanto pudo. Bendito sea. Porque le colarón una corrida gorda, inválida y desrazada que empezó con un rosario de sobreros en los dos primeros turnos. Bendito sea, porque sucumbió ante la novedad y se entregó a ella, hasta los mismísimos de las historias de toros tristes y faenas que rozán el absurdo.

Ginés Marín, que se ganó su presencia fallera cortando un rabo en el histórico Festival por Adrián, refrescó la tarde cuando apuntaba a escándalo público con los dos primeros toros devueltos a corrales y sustituídos por soluciones todavía peores. El jerezano y extremeño Marín se hizo presente con su capotillo agarrado muy en cortó para abrirse por verónicas y rematar con una ajustada revolera inversa, con los pitones soplándole las zapatillas. Ese sería el segundo olé más redondo de la tarde.

'Ojeador' se llamó el tercero. Tan mal andaba la cosa que ni se picó. Muy lavado. Largo y recto. De trapío anovillado. Cierta hondura.

El comienzo es con un cartucho cambiado por la espalda. Pronto y en la mano al natural. En redondo le viene con el freno de mano el toro. La gente, bendita, empuja. Cuatro y de pecho se administran. Sigue una serie reunida en el centro del platillo. Mejor el toro, capaz el torero. Inteligente y fresco. El de las flores, los tiempos muertos llenando la plaza. La zurda de nuevo y mejor. Se impone en el último tramo. Muy a los vuelos, largo el trazo. Remata en un doblón por abajo. Otro inicio a pies juntos, y la pata adelante. Faena maciza. Cierra al toro con doblones y un cambio de mano para el de pecho deja al toro listo para cobrar un espadazo. Caía la oreja. La tarde quería quedarse con lo bueno.

Por cierto, el patinazo del palco el otro día regalándole la puerta grande a Perera sigue dejando su rastro. Ahora manda la contención y hoy, con labores más comunicativas y solidas, se han amarrado los segundos trofeos por la autoridad. Señal de que se enteraron que pusieron el nivel de València en ridículo.


Cayetano las pasó canutas con un sobrero de Vegahermosa con tufo a aftershave. Al titular de JP lo recibió a porta gayola y para nada sirvió. Con el sobrero se vio desbordado por el genio incómodo y protestón del bicho.

En cambio, la nobleza del Juan Pedro más aparente y presentable de cara, el castaño 'Mensajero', la cuajó Cayetano en faena sincera y voluntariosa, muy coreada por la hinchada. Inicio riverista de rodillas y sitio y lucimiento al buen tranco del animal, que siempre se fue más allà de los vuelos. El mérito fue ligar la faena en los medios, y nutrida sobre ambas manos con buen y arrebatado dibujo. Sonó 'La Concha Flamenca' y la tremenda ovación a la banda tengo mis dudas de cómo ha sentado a Cayetano, que apuró algún que otro circular más desplante para agarrar una estocada rinconera fulminante. La oreja, meritoria, y todos felices.

Ginés Marín se inventó la faena ante el último zambombo. 'Noctámbulo' de 607 kilazos. Duró un suspiro, pero del que Marín aprovechó hasta el último aliento.

Ponce se estrelló sin remisión. El sobrero de 646 kilos estaba cogido con alfileres. Escribió con la muleta despacito y con buena letra. Sin molestar y ajustado. Para nada, y menos que nada con el cuarto. Parado y ahogado, Ponce pasaba por Fallas como si no hubiera ni venido. Ahora, su montera se llevó un pedazo de olé.


FICHA DEL FESTEJO

Plaza de toros de València, 18 de marzo de 2017. Novena de la Feria de Fallas. Cuatro toros de Juan Pedro Domecq, el primero lidiado como sobrero, uno de Vegahermosa (segundo bis) y otro de Parladé, el sexto. Desigual presentación, muy pesada y descastada. Enrique Ponce (pinchazo hondo y Descabello: ovación; estocada casi entera: silencio), Cayetano (estocada trasera y tendida, dos descabellos, se echa: silencio; estocada rinconera:) y Ginés Marín (estocada, aviso cuando el toro se echa: oreja; estocada: oreja). Lleno aparente (unas 10.000 personas).

09 octubre 2016

y el toreo solidario brotó del corazón de adrián... y lo bordó ginés marín

 Foto :: Jesús Camacho

A veces a lo que sale del corazón es mejor no ponerle freno. Aunque seguramente se hubiera podido hacer un poquito más. Tal vez con una semana más de venta de entradas en vez de solo seis días y la media plaza se habría puesto en tres cuartos. Tal vez. Suposiciones que ya no sirven. El festival surgió del corazón de un niño y fue creciendo todo hasta hacerse realidad. Al principio empujaron unos pocos, al final todos. Y del corazón de Adrián salió el festival, brotó el toreo y València vibró como hacía tiempo, de pura pasión y solidaridad. Pronto nos dimos cuenta de que era necesario.

Emocionante el paseíllo, el niño Adrián al frente. La ovación a los siete espadas. El arrebato sorista con uno de Algarra. El viaje a la porta gayola para prender la mecha con un farol desde la silla; el tercio de banderillas y el pulseo cadencioso de Vicente Ruiz 'El Soro' al natural. Otro sueño. La estocada y esas dos orejas que también son vida para El Soro, que se sacaba la espida que se le clavó en Fallas y tantas otras de antaño. En 1994 toreó un festival en València, homenaje a don Álvaro Domecq, y desde entonces hasta el año pasado fue otra lucha de muchas derrotas y al final la victoria en el día de Adrián.

Ponce estuvo magistral. Empujando como el que más en la producción del festival y luego en el ruedo. Por sitio y temple. La capacidad de tapar las dificultades. El mando invisible. Y de repente esa voltereta: un toro echándole mano a Ponce. Noticia. Sí, y en un festival, con un novillo gordo de Daniel Ruiz. Qué cosas. La voltereta calentó aún más a Ponce, que cerró faena con cartuchos invertidos por la espalda. Cosas de genios. Más el empeño de matar recibiendo. Fue a la segunda. Las orejas, a pares. También para un Rafaelillo que pechó con un Fuente Ymbro rajado y manso que protestó en exceso. El murciano la puso siempre donde no queda otra que embestir: abajo, al hocico. Meritorio eso y el arrimón final. Lo hacía de corazón por Adrián. Vicente Barrera resolvió con oficio, fiel a su concepto, frente a un buen novillo de Las Ramblas. El novillo de El Freixo engañó. Mucho motor cuando lo dejaban galopar a su aire, cuando lo forzaron a embestir y repetir sobre una misma mano se paró y se lo pensó en exceso, sin romper nunca del todo. Román, en una faena de escaso eco y acontraestilo del festival triunfalista, tiró mucho y bien sobre la zurda y tragó con todas las dudas y falta de entrega del novillo. La espada, como a casi todos, no le funcionó del todo bien y solo fue una oreja. Lo mismo el novillero Fernando Beltrán, que se topó con otro Fuente Ymbro que fue de incómodo como una china en el zapato por su mala clase reservona y escarbadora. El de Faura siempre fue adelante.

Pero antes, en el penúltimo capítulo del festival que salió del corazón de Adrián, llegó el turno de Ginés Marín, sustituto de José Garrido, y bordó el toreo. El extremeño (aunque nacido en Jerez) Marín acabó pegando un tremendo hachazo que va mucho más allá de la jornada solidaria. Para él fue con diferencia el mejor novillo de la tarde: 'Violín' de Domingo Hernández, premiado con la vuelta al ruedo. Clase y bravura. Borrachera a la verónica en el saludo hasta la misma boca de riego; un quite de frente por detrás rematado con una brionesa tremenda e inolvidable que acabó en circular eterno y pase de pecho rematado en la hombrera contraria, a cámara lenta. Resultado, la plaza en pie. El inicio con la  muleta, espectacular. Una arrucina de rodillas en los mismos medios con el novillo viniéndose desde 20 metros. En redondo, de rodillas, y un cambio de mano al natural, ya de pie, de erizar los pelos. Profundo e inverosimil. Ligado en una baldosa. Roto el torero y entregada la plaza, las casi 6.000 almas. Una serie al natural es una cumbre. Embraguetada, larga y poderosa. Y 'Violín' sonando cada vez mejor. La locura de convertir una arrucina en circular a la cintura sin contoneo alguno. De dibujos animados. Y otra tanda de escándalo en redondo. El cierre por abajo, los cambiados: broche de oro. Una maravillosa faena. Un hachazo en toda regla. De la solidaridad a reservar con todo derecho sitio de privilegio en Fallas. Actitud y aroma de figura. Cuando Ginés Marín se fue a por la espada tenía a toda la plaza, literalmente, en pie. El espadazo y ese rabo que caía en Valenica 31 años después del que cortó Antonio Ruiz 'Soro II' en otro festival.

Del corazón de Adrián brotó el festival solidario con la Fundación de Oncohematología Infantil y el toreo para la historia. Todos salimos de la plaza un poquito más fuertes para luchar por la vida y también un poquito más amantes de la Tauromaquia. Gracias, Adrián.

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15 marzo 2016

#fallas2016/ el toreo contra un lunes de perros

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Perro lunes. A saber quién los inventó. De toros y de lunes en pleno marzo en una Valencia fría y gris. Imposible. Ni las ocurrencias Joan Ribó a la portuguesa lo animan. Charlatanes son aquellos que hablan desde la ignorancia. Menos mal que la luz del sol de la víspera y los taquígrafos no fallaron y dieron para hoy esas portadas de toda la prensa cantando el clamor por la Tauromaquia en una Valencia más de todos que nunca. Otra vez, gracias. Pero ya el lunes estaba condenado de forma estadística. El toreo y su celebración buscaron rasgar las costuras sin acabar de lograrlo: València ni olía a Fallas; era como Mordor. Pero Álvaro Lorenzo y, sobre todo, Gines Marín por poco consiguen llevarle la contraria a este lunes de perros. De lograrlo Ribó habría tenido motivos para abrirles el balcón del ayuntamiento.

09 enero 2016

escucha el programa #culturadebouradio > 'mirando al futuro' con ginés marín y dos alumnos de la et de valència, borja collado y miguel polope



_GINÉS MARÍN ANTE LA TEMPORADA DE SU GRAN SALTO

_BORJA COLLADO Y MIGUEL POLOPE SON ALUMNOS DE LA ESCOLA DE TAUROMÀQUIA DE VALENCIA Y ADEMÁS ESTÁN UNIDOS POR UNA CURIOSA ANÉCDOTA: NOS LA CUENTAN EN EL PROGRAMA...

_¿Y LOS CARTELES DE FALLAS?




10 septiembre 2015

#feriadealbacete/ álvaro lorenzo y ginés marín se montan encima de una escasa novillada de juan pedro


Cayó Roca Rey del cartel tras recibir una cornada de novillero que viene abriéndose paso a dentelladas. Muchos venían por verle a él y lo mejor es que mucho fuimos los que, aun sabiendo que el peruano no actuaría, no dejamos perder la novillada.

La novillada de Juan Pedro Domecq (el primero con el hierro de Parladé) dejó mucho que desear. De bonancible carácter, faltó fondo, fuelle y raza para empujar y querer más, y sobre todo le faltó presencia y menos sospechas en los pitones.

A Álvaro Lorenzo y Ginés Marín no les quedó otra que subirse encima de sus novillos. Varea, por su parte, se estrelló contra un inválido que fue mantenido en el ruedo por incopentencia presidencial o intereses empresariales --sino no se entiende-- y buscó con todo y por todos los palos sumarse al carro del triunfo. Cuando más se acercó fue cuando fue más él. El Varea que sueña y se va tras las embestidas.

Van de sustos los arranques en esta Feria de Albacete. Si ayer fue el cornadón al piquero Marcial Rodríguez, hoy fue una tremenda paliza Álvaro Lorenzo en el saludo capotero. Al segundo lance, se le metía por dentro y lo arrollaba, lo lanzaba, lo levantaba y lo volvía a lanzar cual ovillo. Desde la primera raya hasta los medios. Una paliza de la que Lorenzo salió sin mirarse y echando capote y meciendo la verónica con su personal buen estilo. Muy despacio.

Cuando se acompasa a la embestida aquello sale perfecto. Otras monta el lance antes de tiempo y no lo mece tal cual. Hay veces que parece que, más que crear el lance desde el embroque, el toro lo encuentra ya hecho cuando llega a jurisdicción

La colocación de Álvaro Lorenzo también es de nota. Da los pechos y liga en un palmo. Muy entregado. Con los riñones asentados. Ese novillo, con la marca de Parladé, sería al final el más destacado de todo el lote. El de embestida más expresiva y enrazada. No claro. Una vez con todo y otras como si no fuese con él; los doblones de inicio, barriendo por abajo, fueron esenciales para que se viera el buen fondo ante la exigencia. Un cambio de mano rodilla en tierra de cartel.

Por la diestra mucho mando. Enorme la seguridad. El paso adelante. Muy hundida la mano. Emocionante la ligazón. Y además lo hace con gusto. Da el pecho y no pierde un ápice de encaje. Se recuesta por el izquierdo, pero le echa igual los vuelos. Pero el nivel de la destra no se alcanza. Estocada mejor de ejecución que de colocación. Oreja seria.

El castaño segundo es una pintura. Hechura perfecta. Con cuello estirado. Escaso poder y mucha la clase. A los toques se abre. Por chicuelinas el quite. Un regate en la primera enseña eso, las otras ya torean. Los ayudados de inició son una pintura. Hay dos por alto, otro por abajo que los firmaría el más clásico. Y luego la faena tiene un paréntesis... Hasta que al natural Marín encontró la tecla. Muy despacio, encajado y rematando en la cadera. Muy ajustado y vertical todo. Arrimón cabal, de motarse encima sin medio aspaviento. Estocada y oreja a una faena a más a la que no le hizo falta la música.

Del cuarto, la buena expresión al galope. Aunque embiste a su altura. Inicio ya colocado para torear. Muy agarrado y tardo el novillo. Cada vez más. Pero más agarrado todavía Álvaro Lorenzo. Arrollado. Su plena confianza en la mano diestra. Mucho poder hay ahí. Y otra vez la postura sincera. Entrontilado y suerte cargada. Arrolador y mejor estocada. Oreja que le abría la puerta grande.

Ginés Marín se sumó al carro del triunfo. Oficio resolutivo y apostura natural en pleno ataque encimista, porque no había otra frente a otro juampedro que no daba para más. Estocada caída. Faena inventada y oreja.

Si el inválido tercero fue imposible, a Varea no le quedó otra que salir a por todas con el sexto. Faroles y manojo de verónicas tremendas en el saludo. Echando el cuerpo muy hacia adelante, toreando con todo. El quite, arrebatador a la verónica. La media a pies juntos, de ensueño. Las rodillas otra vez al suelo. El juampedro, como casi todos, perdía las manos a la mínima. Hay un cambio de mano que remata el inicio. En reondo un par de tandas. Sí... pero no. El novillo no se contagia. La faena, a pinceladas. Del tercio a los adentros. La llave mágica no termina de aparecer y el conjunto no encuentra definición. La espada emborrona todo. 

Álvaro Lorenzo y Ginés Marín se marchaban por la puerta grande. Roca Rey dice que se convertirá en matador de toros el próximo 19 de septiembre sí o sí. Eso será en Nimes. Hoy López Simón, a quien Marín le brindó un novillo,  se estrena en Albacete. Pero eso ya lo veremos por la tele.

21 marzo 2015

#fallas2015/ varea abre la puerta grande y pone el happy end


Varea no tiene intención de dejar de soñarlo. El toreo que alcanza esa dimensión desconocida es el que se hace mientras se sueña, el que se siente con todo el cuerpo, el que se construye de pura emoción y, sobre todo, además, es capaz de transmitirla. Qué cosas tiene el toreo, que por más que se vea venir, se intuya, se huela a kilómetros, cuando ves el muletazo con los vuelos, el pecho que se va tras ellos, y la cintura que cruje rota, la ronquera del tendido sube en decibélios. Se notó. La tarde se la llevó Varea. Abrió la puerta grande de València como hace un par de semanas abrió la de Castellón.


Happy end fallero. Lo merecía un ciclo de demasiados fríos y desequilibrios. El cartel ya venía con runrún y casi pone media plaza en los tendidos. Pero a la novillada de El Parralejo le faltó romper de verdad como tantas veces ha hecho en esta plaza el hierro de Pepe Moya. Le falló el fondo en los momentos oportunos. No la calidad, de ésta hubo por arrobas. Pero la chispa esa tan propia de la casa, no apareció hasta que entró en juego 'Solterón', el sexto. En general, prevaleció la dulzura y faltó el reprís.

'Solterón' fue una finura. Degollado de papada, cuajado y lustroso. Las dobladas de Varea por abajo en el recibo tuvieron prestancia y mando. A favor del novillo, el buen tranco. Fue, sin duda, el que más allá se fue siempre. Por contra, el carácter. Bendita raza. En el primer tramo no fue fácil. Queriéndola coger, rebrincándose de puro bravo frente a la tela. Paciente Varea cuando otro se hubiera amontonado fácil. El tiempo, la pausa, lo despacio que anda por allí y la suavidad con que quiere torear. Y así, por fin, por el derecho se enceló; la muleta cargó por debajo del hocico y la pala del pitón una serie rotunda. De desgarrar gargantas. Es lo que tiene este Varea: que es capaz de ello sin apenas literatura. Que se llama Jonathan, es d'Almassora i parla valencià. Pero, ¿y cómo torea y sorprende e inventa y lo siente?

Superada esa primera parte, la faena fue a más. 'Solterón' parecía haber encontrado pretendiente en la muleta de Varea. Y ahora el natural. Dejándola ahí y arrastrándola con delicadeza. Pero el protagonismo de la faena recayó esta vez sobre la diestra con otra serie de ligazón y encaje que sucedío muy despació, con el torero metido, descargado sobre sí y la suerte. La estocada defectuosa, el fervor encendido. Era la última mascletà de Fallas. Dos orejas que podríamos discutir, pero por los varios sin sabores y el mucho frío pasado nos merecíamos un final así de feliz y de caliente.

Las verónicas de recibo al tercero de Varea. Cotizaron alto. Al primer lance ya toreaba totalmente desmadejado. Como haciendo fuerza hacia abajo y el mentón enterrado en el pecho. Pero el tal 'Pelirrojo' se quedó muy parado. La faena tuvo elegancia, prestancia, pero ninguna continuidad. El novillo embestía dormido. Tras fallar a espadas, Varea recibió ovación

El segundo de El Parralejo salió en tromba, repitiendo como un enorme intensidad, derrapando tras cada lance, el bruto. La voltereta que le dio a Ginés Marín fue seca y sin consecuencias cuando intentaba rematar con media a pies juntos. Pero oiga, el novillo se lesionó ahí y fue devuelto. Todavía estamos lamentando a 'Rociador'. Y no porque el sobrero, algo bastote, pero por hechuras y embestida, un toro. Más en ápero, pero sin acabar de irse, el caso es que también embistió mucho y bien por abajo, hundiendo el hocico. Ginés Marín lo disfrutó, muy asentado y sobre ambas manos con un final por bernardinas. Vuelta al ruedo.

El extremeño Ginés Marín echó la tarde con soltura y tremenda facilidad. Tal vez demasiada. Cuando mejor se expresó es cuando más se abandonó. Eso fue en el quinto. Novillo fuerte y cargado de báscula. 530 kilos de novillo-toro. Muy corretón de salida, encontró el aplomó en el último tercio tras una faena larga. Ahí, hacia el final, Ginés Marín se descargó sobre los riñones, dejó una bella tanda en redondo y de uno en uno varios naturales. Estocada tendida y oreja.

Al lote de Jorge Expósito le faltó buen final, y al de Algemesí ordenar mejor, de otra manera, sus faenas. A su favor la disposición, las ganas de sorprender y de encontrar soluciones. En contra, la maldita espada. Tanta dulzura como falta de raza tuvo su primero al que recibió con una larga y empezó con un cartucho cambiado por la espada la faena. Muy despacio embestía. Una tanda al natural marca la diferencia, pero le sigue por circulares y pierde el hilo. El epílogo de hinojos da color. El descabello tras estocada, lo deja en ovación.

Por talaveranas en los medios recibe al cuarto y casi lo arrolla. Perfecta la lidia de la cuadrilla. Ovación al capote templado de Javier Rodríguez y a los palos de Raúl Martí. Mucho temple en la embestida, perfectamente mimada. Una serie en redondo muy por encima de la media de la faena, el final con circulares de rodillas y una ristra de pinchazos. Ovación tras aviso que sabe a poco.

A la tarde le costó estallar, casi tanto como a las Fallas, ayunas de casta auténtica. Pero al final llegó Varea y lo siguió soñando. La putada es que hasta julio la plaza queda cerrada. 

Gracias.


FICHA DEL FESTEJO:
Plaza de toros de València, 21 de marzo de 2015. Décimo y último festejo de la Feria de Fallas. Novillo de El Parralejo de excelente presentación, el segundo lidiado como sobrero, nobles en general, pero faltos de raza y finales; el mejor, el sexto, de nombre 'Solterón'. Jorge Expósito (ovación tras aviso y ovación tras aviso), Ginés Marín (vuelta al ruedo tras aviso y una oreja tras aviso) y Varea (ovación tras aviso y dos orejas). Casi media plaza (unas 4.500 personas)