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30 mayo 2015

la huella de #sanisidro2015 (by ángel moreno)


Alberto López Simón abrió la puerta grande el domingo 24 de mayo. Con este acontecimiento comenzamos a desgranar lo que ha dejado para el recuerdo la tercera semana del abono de San Isidro.

26 mayo 2015

#sanisidro15/ francisco josé espada aprueba el examen sin espada


_Martín Escudero y Joaquín Galdós sufrieron dos serias volteretas que los dejaron sin conocimiento. Los partes dicen así: (Martín Escudero) Traumatismo cráneo encefálico con pérdida de conocimiento y conmoción cerebral en observación. Policontusiones. Se traslada al hospital San Francisco de Asís a cargo de la Fraternidad. Pendiente de evaluación neurológica. Pronóstico reservado que le impide continuar la lidia. Fdo: Dr García Padrós. (Joaquín Galdós) Traumatismo cráneo encefálico con pérdida de conciencia. Pronóstico reservado que le impide continuar la lidia. Se traslada al hospital San Francisco de Asís, con cargo a la Fraternidad para estudio neurológico. Fdo Dr García Padrós.


A Francisco José Espada su sueño le puso un examen. Un duro examen en Las Ventas y con una novillada seria, honda, cuajada y de feas hechuras de El Montecillo y remendada con dos rebuscados de Dolores Rufino. El toreo, sueño y verdad. Los compañeros de terna cayeron noqueados. Martín Escudero cuando apostaba fuerte en el tercio e intentaba ligar con absoluta firmeza la desrazada embestida del primero. Por la mano izquierda, al tercer natural lo cogió de lleno, lo lanzó y la caída fue seca y dura, sobre el hombro, el cuello y la sien. Y el peruano Joaquín Galdós cuando buscaba rematar el saludo al tercero. Otra voltereta seca, otra caída muy fea, golpeándose también la cabeza. Los dos, Galdós y Escudero, pasaron incosncientes a la enfermería. Al primero Espada lo mató. Al segundo, primero de su turno, lo llegó a cuajar. Lo recibió a porta gayola con riesgo. El novillo castaño y muy alto ni se empleó jamás. La movilidad a su favor. Anduvo listo ahí el de Fuenlabrada. Muchos muletazos, bien sujetados en los medios, ligados por aquí y por allá, el arrimón y actitud de novillero. La espada de Espada no responde. Cae Galdós y ya se queda solo. Ese tercero es de actitud amoruchada. Sin cuello, alto, zancudo, destartalado. Ni una embestida de verdad. El de Fuenlabrada no vuelve la cara.

12 mayo 2015

#sanisidro15/ ¡un novillero cargando la suerte... y las ventas a por uvas!

Se dejó sin excesos la de El Parralejo en su estreno en Las Ventas para tomar antigüedad. Faltó fondo, empuje, transmisión. Sobró simpleza. Madurez y valor en Gonzalo Caballero, aguerrido cuando no quedaba otra. De Fernando Rey apenas se enteró Las Ventas. La cátedra venteña estaba a por uvas cuando llegó un novillero que cargó la suerte de verdad para torear con mando y profundidad. Un pena. Apetece verlo con los mejores a este Fernando Rey de Málaga.


11 mayo 2015

#sanisidro15/ levítico



El Parralejo se estrena en Las Ventas en la primera de las novilladas que anuncia San Isidro. La ganadería de Pepe Moya, por lo tanto, toma antigüedad. 'Levítico', el de la foto, saldrá en segundo lugar. Bajo, rematado, con su seriedad y bien puesto. Le corresponde al malagueño Fernando Rey, que también se presenta en Madrid. El cartel lo abre Gonzalo Caballero y lo cierra Francisco José Espada.

20 marzo 2015

#fallas2015/ leo valádez, la felicidad al final de una tarde de un romanticismo desgarrador

Temporal atlántico. Valencia parecía la costa Da Morte gallega en pleno azote. El sirimiri racheado rasgaba. El vendaval de la víspera; ése, pues aumentado. Sólo faltaba que el oleaje del océano se levantase por encima de la fachada del coliseo de la calle Xàtiva. La tarde en sí era un poema romántico desgarrador, sin cursilerías. O un cuadro, como el del alemán Friedrich: 'Caminante sobre un mar de nuebes'; una obra que retrata esa incertidumbre frente al acantilado y lo desconocido, de un hombre en pose retadora frente la espesura de la bruma y la tormenta.

Pues más o menos eso eran los Espada, Climent y Valádez: en medio de la la nada y a merced del temporal, bajo un cielo de nubes, tres novilleros de escasa experiencia --Valádez se presentaba incluso con los del castoreño--, retando la embestida de una novillada de Gibaja que por momentos pareció lucir mejor trapío que los garcigrandes de la vispera con los que se dieron un festín los julis y pereras. Una novillada variada, pero de buenas láminas en general y caras más que aceptables, e interesantes contenidos. Parecía una desgracia de todos que lidiasen en medio de la peor tarde posible. Porque solo hacía día mantita y sofá o centro comercial en su defecto.  

Pero El toreo volvió a surgir de entre el temporal y el torero, ese héroe romántico, se alzó desgarrador pese a todo y los pocos allí presentes dimos la tarde por muy bien empleada.

Ni el novillero de El Puig de Santa María, Cristián Climent, ni el hidrocálido Leo Valádez tenían mejor plan que buscar el triunfo con sus armas y descaros pese a toda esa incertidumbre y mala leche metereológica.  El ejemplo de El Juli el día anterior cerraba cualquier excusa. Ambos tocaron pelo, y el mexicano sino es por la espada o porque su faena al sexto necesitaba de una jornada de más calor y quorum para lograr dos merecidas orejas, habría abierto la puerta grande con merecimiento. 

En el sexto dejó más que claro lo que sólo había apuntado con el tercero. Firmeza, actitud de novillero y apunte de un concepto que apuesta por la profundidad, junto a los efectismos propios de quien quiere ser. Si no tocó pelo ahí fue por la espada. Inició de rodillas sin pensarlo dos veces, los pitones pespuntando su pechera y un final por Manolete. Era nuevo, debutante, y se presentaba como muy hecho y con valor.

En el último turno confirmó todo y multiplicó su cotización. Valor y la quietud. La capacidad de asustar con un quite por zapopinas ajustadísimas por mediación de eolo. Músculo banderillero. Poco se notó el golpetazo tremendo pareando en el tercio por invitación de Climent en el quinto. 

El caso es que atornilló zapatillas y de pronto Valádez, de la Escuela Taurina de Madrid --la Marcial Lalanda--, se puso a torear al natural, pasándose literalmente los pitones por la barriga. Emoción en escena con la lluvia racheada. El medio pecho, la pierna contraria ligeramente adelantada y el muletazo ajustado prendido por los vuelos, embraguetado y rematado atrás. Pureza.

Sorprendió Valádez. La lluvia fina bailaba caótica, azotaba el viento, el frío hasta las trancas, pero el novillero de Aguascalientes, la ponía por delante y citaba. El compás ligeramente entreabierto. Vertical el concepto, asentadísimo de riñones. En una baldosa la templada ligazón. Faena de mucha reunión. Los cambios de manos y el tragar. Novillo enrazado. De los de no fallar. Valádez por encima. Faena maciza. Estocada desprendida. Orejón.

Cristian Climent le cortó una oreja al segundo. Mostró disposición por encima de las circunstancias desde que se presentó con un quite al primero por gaoneras, llevándose su correspondiente voltereta. Irregular con los palos, recuerdo al Soro en un molinillo y un inicio arrollador con la muleta. Un falor de rodillas casi en los medios. Novillero con oficio y recursos. El Gibaja tuvo nobleza, Climent llegó a pisar sitio comprometido y tuvo la virtud de encontrar novillo en todos los terrenos conforme se le iba rajando. Estocada y oreja.

Con el quinto quedó prácticamente inédito. El viento jugó a la contra. Se orientó metiéndose por los bajos de los capotes. Lidia muy trabajosa. Con la muleta imposible. Embistiendo a oleadas, parecía poseído por el viento. El de El Puig lo cazó a la primera.

Francisco José Espada anda estancado y mecánico. No pasó de correcto con su primero, un novillo de poco fondo en el último tercio y con el que hizo toreo de cercanías sin transmitir nada. Y peor con el cuarto, un tal 'Duquesito' de preciosa hechura. Bajo, recogido, enmorrillado; y mucho mejor su expresión de salida, ese galope y la forma de estirarae al tomar las telas. Una raza que se le amontonó a Espadas ya al cuarto capotazo y se llevó volteretón tremendo por mera incapacidad de enganchar y vaciar esa embestida y darle sitio y más sitio. Pero de la chicuelina de recurso con el novillo encima salió cogido sin consecuencias. Pésima lidia. Apenas le abrieron caminos a 'Duquesito', que aun así tuvo nobleza y repitió cuando se la dejaron.

No fue el día de Espada. Climent reivindicó que camina firme y Valádez, ante la incertidumbre del temporal y estampa romántica, se reivindicó como una novedad heróica. En tarde de perros --otra más-- un novillero se ha puesto en boca de todos. Valádez contra los elementos. Y todo frente a una novillada de Gibaja perfecta en su conjunto y con cuatro o cinco animales con enormes posibilidades. Esto de los toros es puro romanticismo. Del paisaje más desolador quedó al final una sonrisa.



FICHA DEL FESTEJO:
Plaza de toros de València, 20 de marzo de 2015. Octava de la Feria de Fallas. Novillos de López Gibaja de correcta presentación, nobles, enrazados y con enormes posibilidades, salvo el imposible quinto. Francisco José Espada (palmas y silencio tras aviso), Cristian Climent (oreja y silencio) y Leo Valádez, que debutaba con picadores (silencio tras aviso y oreja). Menos de un quinto en tarde desapacible (unas 1.500 personas).

08 marzo 2015

#magdalena2015/ todos triunfan, pero sólo uno traspasa las barreras sensoriales del toreo

Se palpaba la ilusión en el paseo Ribalta, en el patio de caballos y nada más acceder al tendido de la Plaza de Toros de Castellón. Y no es porque fuera la primera de la Magdalena 2015, que también. Era porque se acartelaba el futuro. Ni señas toristas ni claveles toreristas. Dos novilleros de la tierra han vuelto a ilusionar a Castellón. Por ahí se empieza. Uno es de Burriana y el otro de Almassora. Vicente Soler y Varea. Cada uno en su estilo. Pero uno, el alto y espigado Varea, además, como tocado por la varita. Oiga. La ilusión estaba más que justificada y así se escribió la tarde hasta el punto de impactar y traspasar las barreras sensoriales del toreo. Todos a hombros, incluso el mayoral de Fuente Ymbro.


Impactó Varea desde que se abrió de capa. Doblándose hacia adelante, recogiendo la embestida del tercer fuenteymbro de la tarde y solucionando la violencia con chicuelinas aladas ya rebosantes de temple. La plaza de repente había entrado en otra dimensión. Cómo. Cuándo. Por qué. 

Da igual. Varea tiene eso que distingue a los privilegiados que intentan el difícil arte del toreo. Por abajo el inicio. La prestancia del muletazo. Y de repente la muleta, baja, cargada de toro. Recogiendo el peso del viaje en los vuelos: esa curva mágica que dibujan las telas que bien torean. Uno de las flores de incio. Uno de pecho a pies juntos de broche. La trinchera. El temple hacia la eternidad. El toreo. La difícil naturalidad inspirada. Demasiados signos de distinción

Un trincherilla para empezar los naturales. Más que cómo eran, el cómo se imaginaban. La pausa, el ritmo y el encaje. Y otro brote de torería al rematar por abajo. Otra trincherilla y un ayudado. Nada sabía a accesorio. Todo era toreo emotivo. Las rodillas al suelo. La verticalidad, y alrededor el toreo en redondo. El cambio de mano y un soberbio pase de pecho. El desplante de Varea desde el más allá, desde la posición del creador de la obra de arte. Trastos al suelo. La borrachera del epílogo y con la espada lo cazó de cualquier manera. Dos orejas y petición de rabo.

La laguna de este Jonathan Varea está en la suerte suprema. No hay mecánica, ni estilo ni se antoja que se tire de verdad. Es donde hay que trabajar. Desde el mismo arranque para hacer volar los pies. Empieza con el derecho y no se vuelca.

Por eso mismo perdió un trofeo seguro del sexto. Novillo que dio espectáculo en varas. Al relance levantó de atrás al caballo. El piquero aguantó de verdad. La ovación fue merecida. La personalidad y ambición de Varea demostró que está más allá de lo que uno pueda imaginar. Y así se inventó un tercio de quites. Que si bien no fue perfecto, fue todo un arrebato de torería. A la verónica, las medias de remate, los recortes o la forma de irse de la cara y, por no sentirse conforme, volver. Mandar apartarse a todos de nuevo y torear por chicuelinas de compás abierto.  

El novillo de Fuente Ymbro quedó sin exceso de celo.  La cuadrilla se volvió a desmonterar como ya hiciesen en el tercero. Por el derecho la raza del animal no respondió. Fue el izquierdo el pitón que se resbaló. Muy de uno en uno, pero con temple y empaque . Inventándose la faena, llenándola. Pero la espada, los descabellos, el aviso... 

La respuesta de Vicente Soler también merece importante consideración. Si bien es cierto que se llevó el lote, con el reto que le había planteado a la tarde la faena mágica de Varea, Vicente Soler respondió con entrega y gusto. Fueron dos Soler prácticamente: del aguerrido al artista. Versión mejorada ante el quinto, y eso que del segundo había cortado dos orejas.

Fue excelente ese segundo, Comisario-51. Tuvo el don de la bravura noble. Por decir un pero, que no humilló con avaricia. Tras un inicio en el que Vicente Soler fue a banderazos con la capa, ya con la muleta se acopló pronto a la buena embestida. No fue tras el ceñido cambiado y la serie en redondo que le siguió. Sino a la siguiente. Distancia en el cite; galope en la embestida. Reunión, ligazón y un viaje hasta allá. Resolutivo el Burriana. Siempre adelante. Hasta alcanzar las cercanías y hacer tirabuzones con aquello. La estocada y las dos orejas.

Pero como luego vino Varea y marcó la línea argumental de la tarde, obligó a reinterpretarse. Y ahí Soler aprobó con nota. No pincha al quinto y se lleva otras dos orejas para el esportón.

Quizá el novillo más preclaro de salida. Ojinegro-43. Buena y variada ración capotera. Ahora sí. Mucho temple en el novillo y muy despacio haciendo el toreo Soler, casi obligado a sacar su veta más artística. Más encajado, más embraguetado, más recogido, más atrás, más adornado en los remates y, sobre todo, todo más despacio. Algún natural de esos de casi 360 grados y arrimón como desmotración de seguridad. Falló la espada. Ovación.

Francisco José Espada agarró sus trofeos por hacer honor a su apellido, sólo por eso se apuntó a la puerta grande. Porque de la suerte suprema salió el primer Fuente Ymbro sin puntilla. La faena no había relucido más allá de los arrebatos al rematar desordenadas series. El novillo no es que tuviera clase por arrobas. Escasito, de testuz acarnerada y trapío abecerrado; tuvo nobleza y rebrincada y repetidora embestida. Mas sorprendió demasiado a un Espada que se quedaba al hilo y cuando no en la pala para ligar o tratar desprenderse del pegajoso viaje, que manejaba de forma desordenada. Sin transmitir emoción. En medio de una sepulcral indiferencia. Solo los de pecho tenían su aquel y, debe ser por ello, salía arrebatado de la cara. El arrimón dio argumentos a favor del fuenlabreño. Resolvió ahí. La escoda fue letal. No dio tiempo a contar ni tres. Oreja.

Tres cuartos de lo mismo con el cuarto. Acelerado Espada. Desrazado el novillo. En lo fundamental siempre fuera, en la pala. Circulares y otro arrimón para reescribir la historia. Arreón de amor propio tras el suceso Varea. Y otra vez rindiendo el mejor homenaje al apellido. Espadazo y oreja.

Todos a hombros al final. Incluso el mayoral de Fuente Ymbro tras echar una novillada escasita pero noble y colaboradora excelente. Unos y otros soñaban si este o aquel le hubiera tocado al otro. Quién sabe. Hubo un momento en el que el toreo impactó y traspasó las barreras sensoriales de la emoción. Qué gozada. La ilusión del inicio se había multiplicado al final. Todos querían más Varea. El 21 de marzo en València parece buena fecha.


FICHA:
Plaza de toros de Castellón, 8 de marzo de 2015. Primera de la Magdalena. Novillos de Fuente Ymbro muy justos de presentación, nobles, encastados y a más en general. Destaca por completo el segundo, ovacionado como tercero o quinto al ser arrastrados. Francisco José Espada (oreja en ambos), Vicente Soler (dos orejas y ovación tras aviso) y Varea (dos orejas y ovación tras aviso). Por encima de los dos tercios (unas 6.000 personas).

26 septiembre 2014

#bousalgemesí14/ ecuaciones en el carrer muntanya

El rajado y resevón cuarto prendió a Álvaro Lorenzo en dos ocasiones | VÍDEO

Mala cosa cuando en la novillería hay clases y clases, y uno anda por ahí con rango de figura. En Algemesí pasa que todo se ve. Quien más quien menos, aquí cualquiera se entera de todo. Por eso, aparecer en la calle Muntanya (calle principal de la población que va de la estación al mismo centro) con furgoneta de alta gama como si a los mandos de la nave fuese un figurón del toreo, huele. Algo no acaba de encajar, la verdad. Lo peor es que casi todos lo ven mientras se toman el rockaful de rigor antes del inicio de la novillada. Y claro, si luego la novillada en la caja de la plaza Mayor es una insignificancia, terciada, escurrida, recortada de viga y solo intenta taparse por la carita, en la ecuación planteada en el carrer Muntanya entre furgoneta y novillo, la equis no da lo que tiene que dar según lo que toda la vida se dijo que era un novillero.

Sucedió poco y menos que conmoviera al personal. Una planicie tan correcta como superficial. Y entre lo poco, los sucesos de mayor trascendencia aguardaron al último turno. Con la novillada empatada a oreja por coleta con sabor a menos, Álvaro Lorenzo pechó con el novillo más aparente. Un castaño chorreado abriendo la cara y con cierto cuajo que se movió y empujó al peto como si aquello fuese en serio. Era metira. Se rajó en la primera serie. Se quedó mirando las querencias, pasó como si aquello no fuese con él, escarbó y midió. Lorenzo la mar de compuesto conducía la embestida aparente, con pies, pero ya rajada. Y sobre la mano diestra, con falta de fijeza y la actitud defensiva del cobarde, lanzó el tal 'Currillo' de Guadalmena la cornada. Álvaro Lorenzo quedó prendido del pitón, como si le hubiesen atravesado el muslo. Pero lo único desgarrado era la seda de la taleguilla. En la carne un varetazo considerable. Todavía en el suelo lo levantó por el vientre. 'Currillo' se había defendido. A partir de entonces se acorbardó más. Reservón y escarbador. Valiente Lorenzo. Sin perder las formas. El descastado 'Currillo' buscaba cualquier descuído. Llegó otro susto, y de un hachazó el novillero toledano se elevó dos o tres metros sin perder pie. El Guadalmena había arrojado las cartas, con el hocico entre las pezuñas, tiraba a dar. Lorenzo apretó y no dio opción, culminó el arrimón y cerró de estocada que necesitó de descabello. Se perdió el trofeo. El novillero, ahora sí, andaba más cabrado que dolorido.

Ya no habría más emoción ni menos aún conmoción. Con excesiva facilidad, a gorrazos, pero sin arrebatos. La novillada de Guadalmena, muy por debajo de lo que venía viéndose en Algemesí, tuvo dos primeros ejemplares de suprema manejabilidad. La envergadura y largura del muletazo de Francisco José Espada no se tradujo en esos mensajes más profundos que vienen a distinguir el toreo caro del toreo en serie y estandarizado. Y es que, lo mismo que hay un toro-novillo que permite --dicen-- 'expresarse', que también hay una faena estandar que, se supone, da el triunfo. Pero no siempre.

El segundo fue abecerrado. Ni cuello ni cuartos traseros. Con él Álvaro Lorenzo se encajó fácil de capa, ya casi rizando el rizo. Apuesta por el gusto y la composición el pupilo de la casa Lozano, pero su faena careció de misterios. La firmeza y el empaque destacaron sin alcanzar fondo trascendente. La oreja era una más.

Muy discreta la presencia del tercero. 'Blanquito', que era negro, sacó pies. Noble movilidad y justa entrega, a la par que la escasa casta. De ir y venir algo atropellado. Francisco José Espada, pupilo de César Jiménez, no tuvo mesura. Le costó acomplarse, encontrar sitios, temples y distancias. La faena se eternizó sin sorpresas. Difícil encontrar un muletazo sentido. Compás abierto, trazo largo e insípido. Sin daños ni emociones colaterales. 'Blanquito' no dejó de moverse. Circulares, manoletinas. Sin sorpresa decíamos. Buena estocada al segundo intento. Otra oreja más y al final un empate con sabor a poco. Esperemos que el futuro no sea así y las ecuaciones del carrer Muntanya den otro resultado.

Algemesí, 26 de septiembre de 2014. Séptimo festejo de la Setmana de Bous. Novillos de Guadalmena de muy escasa presentación, excesivamente manejables salvo el rajado cuarto. Francisco José Espada (ovación y oreja) y Álvaro Lorenzo (oreja y vuelta al ruedo). Al finalizar el paseíllo se guardó minuto de silencio por el 30 aniversario de la muerte de Paquirri. Casi lleno (unos 4.000 espectadores).

25 mayo 2014

la huella de #sanisidro14 (II), por ángel moreno

Tras el éxito de la primera entrega, el amigo, buen aficionado y abonado de Las Ventas, Ángel Moreno, vuelve a compartir su impresiones tra lo sucedido en la segunda semana de este #SanIsidro14. Un análisis sentido y sereno en el que imprime la huella de una semana de toros en Las Ventas en la que el dolor y la gloria fueron tan intensos como solo pueden ser en una plaza de toros. Ahí va, partiendo del domingo 18 de mayo, la segunda parte de La Huella de #SanIsidro14:

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El segundo domingo del abono programaba un cartel muy apetecible, con tres toreros con mucho que decir, pero como viene siendo habitual, se había elegido para la ocasión una corrida con pocas garantías de embestir. No por la ganadería, sino por lo feos y contrahechos para hacer el toreo que fueron los animales de Couto de Fornilhos y Gerardo Ortega.

La corrida fue más un ejercicio de imaginación que otra cosa. Imaginamos que si le embiste uno a Paulita podemos enloquecer con su manera de componer la figura y acompasar con la cintura y el pecho las embestidas. También podemos llegar a imaginar cómo sería de puro el toreo de Morenito de Aranda viendo como cita e intenta rematar con hondura las suertes, y podemos seguir creyendo que Sebastián Ritter puede llegar a torear bien porque su concepto se basa en un valor impresionante.


Fotos :: Juan Pelegrín - Las Ventas |

20 mayo 2014

#sanisidro14/ ¿qué dice la prensa del novillo 'ilustrado' y de francisco josé espada?


Fotos :: Juan Pelegrín - Las Ventas |


Fernando Fernández Román:

Sale al ruedo de Las Ventas en los años sesenta, pongo por caso, una corrida de toros para tres maestros consagrados, con las hechuras y el lustre de los ejemplares que ayer envió Paco Medina para que pasaran por la hoja de la  espada de tres aspirantes a figuras, y, salvo quizá el tercero, todo serían plácemes del público y la crítica por la belleza de su estampa, la seriedad de sus caras y el remate de sus carnes. Y ya no les cuento si, además, varios de los que en esta época se sirven como utreros bien comidos les pegan tumbos espectaculares a los picadores, mandando al patio de las caballerizas (el “hule” de los caballos de picar) a uno de los équidos forrados de guata por barriga y entrepatas, víctima exánime y yacente del caos que producen los espectaculares batacazos, hiriéndole de consideración en las nalgas. Ainda mais, si la que hoy se lidia como novillada en Madrid echa cuatro ejemplares bravos, encastados y nobles (con sus matices, naturalmente), se puede considerar que el éxito del ganadero ha sido incontestable.
Abría cartel Francisco José Espada, un muchacho de Fuenlabrada al que apodera el matador de toros César Jiménez. ¡Menuda sorpresa! Ya apuntó magníficas formas de manejar los engaños, sobre todo la muleta, en el novillo que rompió plaza, un “montecillo” que aguantó dos puyazos fuertes, como pocos toros en esta feria y se fue desfondando a medida que avanzaba la faena; no obstante, permitió a este Espada esbozar su excelente concepto del toreo, corriendo la mano con seguridad, ceñimiento y templanza, sobre todo en dos tandas en redondo con la mano derecha. Pero lo bueno, lo magnífico más bien, vino después, en un cuarto novillo de capa zaína que fue un dechado de bravura desde que tomó los primeros capotazos.


Antonio Lorca:

Debutaba en la plaza de las Ventas un chaval madrileño de Fuenlabrada, con escaso bagaje, y le tocó en el sorteo un toro —novillo, pero con trapío de toro— que derrochó encastada nobleza, calidad y movilidad en el tercio final. Una verdadera papeleta para el novel torero, pues no debe ser nada fácil estar a la altura de las circunstancias en ocasión tan comprometida, y si no lo estás, adquieres en ese mismo momento un pasaporte para el olvido.
Y Francisco José Espada brindó a la concurrencia, se relajó y se dispuso a afrontar el que sería, sin duda, uno de los exámenes más complicados de toda su carrera: triunfar con un novillo encastado en la feria de San Isidro. Y a fe que lo consiguió, lo que dice mucho y bien de su capacidad y posibilidades de ser alguien vestido de luces.


Zabala de la Serna

En otra época, la faena de Francisco José Espada hubiera valido la Puerta Grande. Por no irnos muy lejos, en los 90. Un faenón, oiga, que dicen los portales taurinos. A un gran novillo, cierto. De tan brava y profunda embestida que quien no esté capacitado para torear como Espada se queda con el culo a la intemperie. Es el chaval de Fuenlabrada una renombrada figura del toreo en tarde de clavel y todavía le están pidiendo la segunda oreja. Pero al gentío se le pone duro el criterio ante el anonimato, y F.J. Espada se presentaba de novillero en Madrid con el hatillo preñado de ilusiones, las ideas muy claras y el concepto nítido.


Rosario Pérez:

Si es cierta la leyenda de que los toros embisten mejor con la lluvia, bendita sea el agua que cayó antes de comenzar el festejo. Y bendita la novillada de El Montecillo, con tres novillos y medio para soñar el toreo en Madrid. Después de la moruchada de Couto de Fornilhos del día anterior, las hechuras del conjunto de Medina, aun con sus desigualdades, ya de por sí solas convidaron a la esperanza.
Entre los nobles ejemplares sobresalió el cuarto, «Ilustrado» de nombre. Quiso el destino que se encontrara con un novillero de ídem, instruido y preparado para la empresa mayor del debut en Las Ventas. Francisco José Espada alzó su apellido en su estreno madrileño.
Inteligente y sincero, resolutivo y capaz, supo comenzar sin excesivas obligaciones hasta romperse cada vez más con el animal, con derechazos hondos, despaciosos y de tela a rastras, que de tanto bajarlas hasta se las pisó. ¡Cómo era «Ilustrado»! Y qué bien lo cuajó el debutante, que se hartó de torear soberanamente. Temple, muleta planchada y cintura quebrada que miraban a la Puerta Grande. 


Patricia Navarro:

«Ilustrado» fue el novillo soñado para bordar el toreo. Por muchos motivos, uno de ellos es que tenía un temple brutal en la embestida, otro es que lo cantó bien temprano y otro más fue que puso la cara abajo y quiso viajar con largura en el engaño, sin violencia, no la conocía, no la quería, qué armonía.
La nobleza la tenía la res a borbotones pero también la intención de acudir al engaño y hacerlo parando el tiempo al paso, tan despacio que los muletazos eran obras interminables que acabaron por inundar en algunos pasajes a la afición de Madrid. Por el pitón derecho Francisco José Espada reunió los momentos más austeros, más profundos, despacísimo, muy templado, ligado y resuelto en la verticalidad y eso hoy ya cuenta como valor en alza. Al natural quiso ir también el desprendido toro y Espada le acompañó en el largo viaje, más en línea y por fuera, pero abriéndole muchísimo.





Carlos Ilián:

Pero con la lluvia llegaron mansos de El Montecillo y tres novilleros que piden paso, uno de ellos es paisano de El Fundi y César Jiménez han dado a conocer, taurinamente, a Fuenlabrada a través de su trayectoria en los ruedos. Ahora nos encontramos con este Francisco José Espada que es un nuevo producto de la cantera de esta ciudad de la Comunidad de Madrid, y que parece una buena fábrica de toreros. Espada era el telonero del cartel en el que Posada de Maravillas y Lama de Góngora aparecían como las estrellas del mismo. Pero el de Fuenlabrada, con fortuna, se llevó el lote bueno en el sorteo y ha estado a punto de abrir la puerta grande.


#sanisidro14/ francisco josé espada impacta en una novillada que ni pintada del montecillo

Lo primero fue una novillada que ni pintada para Madrid. Sin exageraciones ni por arriba ni por abajo y con el sello de un hierro que, se sabe, cuida alguien que se siente ganadero de bravo: El Montecillo de Paco Medina. A quien le interese: así se deberían presentar seis utreros en Las Ventas.


Fotos :: Juan Pelegrín - Las Ventas | Espada e Ilustrado.

Y de ahí salió un 'Ilustrado' para Francisco José Espada, que se encajó, ligó el toreo e impactó con una faena maciza al nivel de la Puerta Grande, pero premiada con un orejón. Cómo toreó Espada y cómo embistió el novillo. Sincera entrega en ambos. El mando sin tirones. Muy por abajo. La facilidad para ligar y colocarse. Sin vicios de la neotauromaquia. Es decir, cargando la suerte y apretándose con el toro, que mantenía constante el viaje humillado y especialmente templado. La tercera tanda en redondo marca una cumbre y es el mejor ejemplo de ello. Al natural se abre un poco demasiado, pero uno consigue traérselo y es un vuelco al corazón hasta que el novillo pisa la muleta en la misma eternidad. Faena redonda y un novillo para el recuerdo. La estocada tal vez cayó algo baja. La oreja tenía sabor de puerta grande.




La colocación es una de las virtudes de este Francisco José Espada. Lo bien que se coloca cuando liga, dando el medio pecho y dejando muy por delante la muleta. Lo demostró ya con su primero, con el también sacó nota. A todo esto, era su presentación en Las Ventas.

Lama de Góngora apuntó madurez. Al invierno y a este inicio de temporada sin eco le ha sacado partido. Lo demostró con el burraquito tercero, muy en manso en los primeros tercios y pésimamente lidiado por unos y otros. Embistió fuerte e intenso en el último tercio. Imprimió mando Lama de Góngora, encontró soluciones: secó el cite, muy llevadas y mandadas las embestidas, sin relajarse y apuntando sevillanía en los remates. Ahí quedaron un trincherazo y otro del desprecio al final. Ovación.

Posada de Maravillas estuvo demasiado etéreo. Poco consistente, no encontró nunca al manso y noblón novillo que hizo segundo, siempre con tendencia a irse. Se le disculpa con el quinto, aunque bravo en el peto, fue raza menos agradecidad y llegó al último tercio sin entrega.

Y claro, para que salga un 'Ilustrado' soñado tiene que salir un 'Cabrero' que sea una pesadilla, hiera a un caballo y marque al torero con mala idea. Algo así dicen que es como se mueve la casta en las ganaderías que la manejan y no huyen de ella.


19 mayo 2014

#sanisidro14/ 'chaparro'



No cabe queja posible. Nadie se escandalizará por la novillada de El Montecillo, propiedad de Paco Medina, que se lidiará esta tarde en Las Ventas. Agradables por delante, preciosos de hechuras, sin exageraciones. Una novillada en tipo de lo que es: una novillada en Las Ventas y en Sebastopol. El burraquito de arriba se llama 'Chaparro'. Saldrá en tercer lugar y le corresponderá a Posada de Maravillas, que junto a Francisco José Espada y Lama de Góngora, completan el cartel de la que es la segunda novillada de #SanIsidro14. Apetece.

13 marzo 2014

#fallas14/ las claves de la cuarta de las corridas falleras

1. José Garrido

"en esa lucha contra una tarde así, tan a contra estilo de València, Garrido empezó a ganarla cuando se inventó un tercio de quites ejemplar con su amigo (y rival) Román. Fue en el tercero"
"un José Garrido sin apenas contemplaciones. Del novillero que viene arreando en un inicio de rodillas, dibujando con mando los muletazos en redondo en los mismos medios ry ematado de un de pecho soberbio ya de pie, a la aplomada madurez del toreo profundo para rematar metido entre los pitones"


2. Román

"cuando le tocó el turno a 'Gruñidor' Román fue el de siempre: el del muletazo hondo, la cintura quebrada, el trazo largo y templado. El que brilla al natural y embarca toda la embestida con la diestra; el que luce él cuando más se luce el toro (...) Pero vino la espada --media algo trasera--, el fallo con el descabello y los fantasmas otra vez"


3. Francisco José Espada

"se llevó al bravo de verdad de la tarde: el tal 'Manijero' (...)  Un novillo a más, que embistió siempre por abajo, entregado, planeando intenso. Como un descosido, pero con ese temple que mejor administra la bravura. Espada lo recibió a porta gayola para ver si entraba en la batalla. El pitón derecho fue de impresión. Muy repetidor por ahí, siempre presto"



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#fallas14/ vídeo de la novillada de el parralejo con román, francisco josé espada y josé garrido



FICHA DEL FESTEJO
Plaza de toros de València, 12 de marzo de 2014. Cuarto festejo de la Feria de Fallas. Novillos de El Parralejo, bien presentados, nobles y de buen juego. Destacó el 5º, 'Manijero, de brava y entregada embestida, número 45, negro bragado, 410 kilos, premiado con la vuelta al ruedo. ROMÁN (silencio tras aviso y ovación con saludos); FRANCISCO JOSÉ ESPADA (silencio tras aviso y oreja tras aviso) y JOSÉ GARRIDO (Oreja y dos orejas). Se guardó un minuto de silencio en memoria del veterinario Enrique Ezpeleta. El mayoral de la ganadería dio la vuelta al ruedo a la muerte del 5º y el 6º. Entrada: Un cuarto de plaza (algo más de 3.000 personas) en tarde fria y lluviosa. 

[FOTOS :: JESÚS CAMACHO]

#fallas14/ la galería de jesús camacho de la cuarta de las corridas falleras




El palco de Tendido Joven, al completo. El tiempo invitaba a estar bajo techo.

Se despedía Román de novillero de València y por ello se le tributó una ovación que compartió con José Garrido y Francisco José Espada.

 Román bajo con el primero de la buena novillada de El Parralejo. 

 José Garrido se reveló como variado y excelente capotero. Galleó por chicuelinas y una media.



12 marzo 2014

#fallas14/ josé garrido vio el sol por la puerta grande

FICHA DEL FESTEJO
Plaza de toros de València, 12 de marzo de 2014. Cuarto festejo de la Feria de Fallas. Novillos de El Parralejo, bien presentados, nobles y de buen juego. Destacó el 5º, 'Manijero, de brava y entregada embestida, número 45, negro bragado, 410 kilos, premiado con la vuelta al ruedo. ROMÁN (silencio tras aviso y ovación con saludos); FRANCISCO JOSÉ ESPADA (silencio tras aviso y oreja tras aviso) y JOSÉ GARRIDO (Oreja y dos orejas). Se guardó un minuto de silencio en memoria del veterinario Enrique Ezpeleta. El mayoral de la ganadería dio la vuelta al ruedo a la muerte del 5º y el 6º. Entrada: Un cuarto de plaza (algo más de 3.000 personas) en tarde fria y lluviosa. 

[FOTOS :: JESÚS CAMACHO]

La tarde fue una lucha en sí misma. De la afición contra el gris, el frío y la lluvia. De Román consigo mismo y de José Garrido contra todos. Duro el inicio. Nos enterábamos de que unos días antes había fallecido el veterinario de la plaza, Enrique Ezpeleta, en el mismo minuto de silencio que se le rendía. En respuesta, la ovación a Román en su despedida como novillero, que compartió con Espada y Garrido. Y así, sin más, empezó a arreciar desagradable la lluvia y salieron los de El Parralejo, que fueron como el sol. Sus bondades --casta, nobleza...-- en forma de embestidas eran esos rayos, ese calor que tanto necesitaba la tarde y las Fallas para prender de verdad su mecha. Y sucedió en tarde de lucha y a contraestilo: porque en esas apareció José Garrido y se hizo el amo. Con rotundidad, siguiendo la metáfora, manejó esos rayos, alumbró, dio calor y tapó todas las goteras que tenía la tarde. Tres orejas y, sobre todo, un tono macizo que causó mucho respeto. Incontestable la puerta grande. José Garrido debió ser el único que por ahí vio el sol en una tarde así, fría y gris de la que la humedad calada no se acabara de ir en un tiempo. Pero se irá.

La novillada de El Parallejo fue preciosa y de nota. Novillo bravo el quinto, 'Manijero'. Premiado con la vuelta al ruedo. De los que no se ha ido todavía y ya está volviendo, siempre con entrega absoluta. Rebozándose. ¡Cómo lo hizo por el derecho! Y bueno también el cuarto, con un tranco de más. Misma entrega. Los dos, siempre a más. Y sin desmerecer el resto: temple el del sexto, duración y nobleza del tercero, seriedad en el primero, y tal vez menos uniformidad en el segundo. Pero de los seis, los seis.

José Garrido estuvo sin contemplaciones. Sin desatender su papel de novillero, sorprendió por su encaje, entrega, madurez, despierta inteligencia y generosidad. Nada nuevo, pero se confirmó todo. Y en esa lucha contra una tarde así, tan a contra estilo de València, Garrido empezó a ganarla cuando se inventó un tercio de quites ejemplar con su amigo (y rival) Román. Fue en el tercero. A unas chicuelinas del valenciano respondió con otras arrebujadas el extremeño; a las gaoneras de Román llegaron las verónicas por las que se reveló Garrido fino capotero. Mecidas y sentidas, recordando a su maestro Antonio Ferrera, que mañana dará una nueva lección estando en València con los puntos aún frescos de Olivenza. Con ejemplos así, como para no aprender.

La duración del novillo tercero, 'Dirijente', fue su principal virtud. Tras un galleo por chicuelo, cinco quites, la faena exprimida por todos los palos de un José Garrido sin apenas contemplaciones. Del novillero que viene arreando en un inicio de rodillas, dibujando con mando los muletazos en redondo en los mismos medios ry ematado de un de pecho soberbio ya de pie, a la aplomada madurez del toreo profundo para rematar metido entre los pitones, con suficiencia, sin aburrirse, respirando sin problemas frente a un animal que fue a menos y que tuvo una embestida falta de compromiso o celo. Una oreja.

Dos orejones cayeron del sexto, Sacacuartos, nombre referente en el triángulo Fuente Ymbro-Javier Molina -Parralejo, ya que se llama como el indultado de Fuente Ymbro en Alicante. Ahí la dimensión de Garrido se amplió al 3-D de forma natural. El fondo, la forma y --lo que faltaba-- el pellizco. Inicio clásico rodilla en tierra. Pronto Garrido, a partir del tercer o cuarto muletazo, se abandonaba, se embraguetaba. Alto el nivel sobre la diestra. La nobleza de Sacacuartos tenía el límite al quinto muletazo. Redondo Garrido, siempre por encima, un paso por delante. Rotundo, encajado y por último esa espada. Estoconazo. Dos orejas a ley. Novillero en sazón listo para dar el salto.

La primera batalla a la tarde la perdió Román. Se la ganó la metereología y la espada jugó también en su contra. Y no es por buscar excusas. El Parralejo que abrió tarde fue serio en lo que hizo. Es decir, no engañó a nadie. Noble y presto al cite, sí, mas nunca se entregó. De salida desentendida. Román cuajó faena bajo la lluvia, sobre ambas manos y por abajo, acertando con el intríngulis del caso: la distancia óptima. La seguridad y dominio de la situación fue el ramillete de poncinas, en honor al primer propietario del blanco y oro que lucía y que acabó con la taleguilla partida: El primer pinchazo, obligó a tirarse a por todas. Pues todo esto, toda la faena quedó empapada por la lluvia en un abrir y cerrar de paragüas, chubasqueros de aquí para allá y al final ni una ovación a todo aquello.

'Gruñidor' se llamaba el cuarto, el de la despedida. Y cómo no, de El Parralejo: el mismo hierro con el que empezó el idilio en 2012. Dicen que Román tomará la alternativa en el próximo mes de junio en Nimes. Y el idilio ya empieza a exigir. Tres Fallas como novillero tal vez han acabado jugando a la contra y uno ya está con la cabeza en demasiadas partes y de la tarde con la novillada de Daniel Ruiz había que sacudirse ciertos fantasmas. Motivos sobrados había para habérselos quitado en ese primer novillo. O en el tercio de quites con Garrido. Y ya cuando le tocó el turno a 'Gruñidor' Román fue el de siempre: el del muletazo hondo, la cintura quebrada, el trazo largo y templado. El que brilla al natural y embarca toda la embestida con la diestra; el que luce él cuando más se luce el toro; el que se meté el arrimón y enreda la embestida a su alrededor; y el que colecciona sonrisas. Pero vino la espada --media algo trasera--, el fallo con el descabello y los fantasmas otra vez. Román se habia acercado al triunfo pero otra vez esa sesanción en su rostro. La ovación, el gesto apretado. Demasiado poco para los objetivos que se había autoimpuesto.

Francisco José Espada quedó como en tierra de nadie y en esa tregua se llevó al bravo de verdad de la tarde: el tal 'Manijero'. La desordenada y rebrincada embestida del segundo de la tarde quedó sumida en esa lluvia que torpedeó con tino el inicio de la novillada. Pero 'Manijero' le ofreció todas las opciones. Un novillo a más, que embistió siempre por abajo, entregado, planeando intenso. Como un descosido, pero con ese temple que mejor administra la bravura. Espada lo recibió a porta gayola para ver si entraba en la batalla. El pitón derecho fue de impresión. Muy repetidor por ahí, siempre presto. Fracisco José Espada que cuenta con el apoyo de César Jiménez fue a más conforme avanzaba la faena. Un de pecho apretadísimo, vertical y la hombrera contraria fue una belleza. Pero la bravura siempre lo tuvo con la mosca tras la oreja.

Se palpó esa bravura caliente, como evidente fue la rotundidad de José Garrido, pese a la tarde tan desapacible. El premio de la vuelta al ruedo, merecido. El triunfo de Garrido, apabullante. Seguro que vio el sol cuando salió por la puerta grande de València.

#fallas14/ seis novillos de el parralejo para la despedida de román de novillero en valència

La novillada de El Parralejo que esta tarde protagonizará el cuarto festejo de abono de las Fallas ya ha sido sorteada y enchiquerada en los corrales de la plaza de toros de Valencia.

El encierro, de parejas hechuras, se compone de utreros negros y alguno castaño y será estoqueado a partir de las cinco de la tarde por Román, Francisco José Espada y José Garrido. Pese a la pertinaz lluvia, el ruedo de la plaza ha sido cubierto y la intención de todas las partes es celebrar el festejo si el tiempo no lo impide a la hora de su comienzo.

El orden de lidia ha quedado como sigue:
1.- Número 6, "Ocioso", negro mulato, 457 kilos, del 12/10, será estoqueado por ROMÁN
2.- Número 2, "Jupío", negro listón, 509 kilos, del 10/10, será estoqueado por FRANCISCO JOSÉ ESPADA 
3.- Número 23, "Dirigente", negro, 445 kilos, del 12/10, será estoqueado por JOSÉ GARRIDO 
4.- Número 20, "Gruñidor", castaño, 465 kilos, del 10/10, será estoqueado por ROMÁN 
5.- Número 45, "Manijero", negro bragado, 410 kilos, del 02/11, será estoqueado por FRANCISCO JOSÉ ESPADA 
6.- Número 5, "Sacacuartos", negro, 498 kilos, del 11/10, será estoqueado por JOSÉ GARRIDO 

El primer sobrero pertenece a la ganadería de Jandilla y el segundo a la de Vegahermosa:

1º Sobrero:  Número 37, "Justiciero", negro bragado, del 10/10, 460 kilos.
2º Sobrero:  Número 3, "Alpargatero", negro bragado, del 02/11, 483 kilos