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26 marzo 2017

diego carretero se confirma como novillero del momento en el estreno de plaza 1 al frente de las ventas

Un trofeo para Diego Carretero, que se postula como novillero del momento tras su paso por Fallas, una buena novillada de Fuente Ymbro, buenas formas en Leo Valade y percance de Pablo Aguado en el estreno de Plaza 1 al frente de Las Ventas.

13 marzo 2017

toros #fallas2017/ diego carretero se reivindica en mordor



13M. Hace un año València era la capital mundial del toreo con 30.000 voces clamando por la Tauromaquia. Un año después era lunes y en València la tarde invitaba a la suspensión. Mejor al aplazamiento. La lona y la ilusión de los novilleros permitieron, con el beneplácito de empresa y autoridad, que el espectáculo tirara para adelante. Después de 15 horas de lluvia ininterrumpida, València y su plaza de toros eran Mordor. Entre el gris del cielo y del cemento armado del tendido, viento y frío, el rumor de apenas 1.000 personas (ni los abonados se asomaron al abismo de semejante aquelarre) el paseíllo se antojó un desfile rancio, como de otra época. Leves palmas que no sabían si querían animar o calentarse. Qué rasca.

Menos mal que con este panorama no apareció Sauron. La novillada de El Parralejo no lo fue ni mucho menos. Entre noble y falta de poder, el conjunto bien hecho, aunque dos --enlotados juntos: 3 y 6-- desentonaron , solo exigió un poco de temple en el Mordor del carrer Xàtiva para ayudarla a medio embestir.

Diego Carretero, de Albacete y Alicante, se reivindicó en pleno Mordor. Los fantasmas del viento y el barro le preocuparon lo más mínimo. Su zurda brilló como el preciado anillo. Qué delicia cómo la dejaba puesta y tiraba con temple. Reunió un par de series sorprendentes por ahí. Embraguetadas, con tremendo ajuste. Rematadas atrás y los de pecho, de pitón a rabo. Y muy despacio. Torería en la expresión y en el fondo. El cierre ayudado y rematado por abajo es excelente firma. Con la espada se le fue la mano a los bajos. Qué pena.

Torear así ante semejante panorama debe ser muy difícil. Pero Carretero volvió a dejarse ver en los mismos medios de Mordor en su segundo turno. 'Agualimpia' fue ese quinto. Hechuras de torito, apretado de carnes, bien equilibrado. Mucho mejor presentado que los de la ganadería madre que lidió la víspera. El temple como secreto. Si el tercio de varas fue de una tristeza supina, como casi toda la tarde, la brega de Óscar Castellanos fue cadencia y un camino de luz entre tanta tiniebla. Con los palos, por cierto, Castellanos ya lo había bordado con el segundo.

Diego Carretero se volvió a agarrar a la tierra mojada y al temple de su franela. Sitio, poso, paciencia. También sabor, como al rematar con un ayudado una tanda. Todo en los medios, donde el natural vuelve a clamar. Esa forma de pulsear y tirar justo en el momento exacto. La cercanía, el valor, la capacidad de administrar una embestida totalmente desfondada. Y cada vez más claridad: estocada, ahora sí, arriba cobrada en los mismos medios. Orejón en València y en Mordor. Diego Carretero, triunfador de Algemesí en 2016 se ha reivindicado también en la capital.

Por cierto, cuenta la leyenda que hace como cinco años, en Catarroja, Sergio Pérez, banderillero de confianza de Jesús Duque, ya nos avisó: "Ojo con ese tal Carretero." Sigue engrasado el tío.

A Leo Valádez y Jorge Rico el ambiente mordoriense les puso más trabas. Ya el inicio fue un trastoque. Con el piso hecho unos zorros, para empezar cambiaron el burladero de cuadrillas por el del tendido 8 para parar a los toros. Así, toda la tarde se celebró en terrenos de un inexistente sol buscando el menor barro posible. Leo Valádez tiró de oficio para combatir las inclemencias y tratar de acoplarse a las embestidas. Más seguidas las de su primero, 'Haragana', novillo de buena condición con el que sólo se entendió por momentos.

Mejor con el desfondado cuarto. 'Protestón' fue recibido con una ovación por su buen dibujo. Bajo, largo y con cuello. Valádez le templó mejor el quite por zapopinas que las verónicas de saludo. Cosas raras que pasan en la tauromaquia del siglo XXI. Los muletazos fueron extraídos de uno en uno en faena larga en exceso.

A Jorge Rico la tarde le vino grande. Vestido de blanco y plata, el uniforme chocaba con el ambiente de Mordor. Su lote fue feo. El tercero, silleto y altiricón. El sexto, abecerrado y sin cuello. Rico no imprimió gobierno y estuvo muy a merced de las circunstancias. Con la espada, mal: dos avisos en su primero y otro en el último.

Mañana parece que abandonamos Mordor y regresamos a la València fallera.


FICHA DEL FESTEJO

13 de marzo de 2017, Plaza de toros de València. Cuarta de la Feria de Fallas. Novillos de El Parralejo, de correcta presentación, nobles pero sin chispa ni fondo. Leó Valádez (pinchazo y estocada: ovación; estocada con travesía contraria y un descabello: silencio), Diego Carretero (estocada baja: vuelta al ruedo; estocada: oreja) y Jorge Rico (Dos pinchazos, una pescuecera y descabello tras dos avisos: silencio; pinchazo, estocada atravesa y dos descabellos tras aviso: silencio). Unas mil personas en tarde de perros.

01 octubre 2016

leo valádez y andy younes a hombros con una gran novillada de domingo hernández (crónica de la séptima de #bousalgemesí16)

 

Vía :: EFE |

Valencia, 30 sep (EFE).- El novillero francés Andy Younes, que cortó tres orejas, y el mexicano Leo Valadez, que paseó dos, salieron hoy a hombros en el séptimo festejo de la tradicional "Setmana de Bous" de la localidad valenciana de Algemesí.
FICHA DEL FESTEJO.- Novillos de Domingo Hernández, muy bien presentados, nobles y de buen juego. Al primero se le concedió la vuelta al ruedo en el arrastre.
Leo Valadez: estocada (dos orejas); y media y descabello (vuelta al ruedo).
Andy Younes: estocada (oreja); y estocada (dos orejas).
La plaza registró lleno en los tendidos.
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HAMBRE Y FUTURO
Una dupla internacional compuso hoy el cartel de la séptima de la feria de novilladas de Algemesí: el mexicano Leo Valadez y el francés Andy Younes, dos jóvenes espadas que rivalizaron, y mucho, en el ruedo algemesinero para acabar logrando, ambos, un triunfo que hace ver en ellos dos toreros con mucho hambre y más futuro.
También la novillada que echó Domingo Hernández, extraordinaria en todos los ordenes, ayudó a la gran tarde de toreo que se vivió.
El azteca Valadez cautivó a los tendidos gracias a la tremenda variedad que tiene manejando tanto el capote como la muleta. A su primero le cuajó una labor de lo más emocionante, también, y sobre todo, porque el de Domingo Hernández fue de bandera. Faena de mucha intensidad y ritmo creciente, premiada con las dos orejas antes de que al utrero le premiaran con la vuelta al ruedo en el arrastre.
Y otra más pudo pasear del tercero si no llega a ser por su falta de contundencia con los aceros. La vuelta al ruedo que dio, eso sí, tuvo también su importancia.
Y el francés Younes anduvo igualmente a gran algura en dos labores en las que manejó las telas sobre ambas manos con notable gusto. Toreo fino, de plástica más que de raza, y que también caló hondo entre la gente.
Cortó una oreja de su primero merced a una interesante faena; pero lo mejor de su actuación llegaría en el sexto, al que desorejó después de hacer las delicias de la afición gracias al reseñado toreo de cadencia, relajo y aroma.


Ficha del festejo:
30 de septiembre de 2016. Algemesí, 7ª de feria. Casi lleno. Cuatro novillos de Domingo Hernández bien presentados, de buen juego y con mucha clase. El 1º, de nombre "Misterioso", fue premiado con la vuelta al ruedo. También el 4º resultó excelente.
Leo Valadez: dos orejas y vuelta al ruedo por su cuenta.
Andy Younes: oreja y dos orejas.

La tarde debió ser un homenaje a Victor Barrio, el torero que el pasado 9 de julio entregó la vida por el toro bravo. Hacía cinco años justos que el diestro de Sepúlveda debutó en la plaza de toros de Algemesí.


Fotos :: Mateo










07 mayo 2016

leo valádez abre la puerta grande en tarde de argumentos en valència


La temporada recobró el pulso en València con una novillada con la excusa de la Virgen. Una cita que no se debe dejar perder, como ya pasó el año pasado. Un dato es que sin apenas ruido la plaza casi que lució mejor entrada que con las novilladas falleras. Algo más del tercio: unas 4000 personas para ver una novillada. Por lo tanto tarde de ilusión. Y al final, el triunfo. València lució galones de plaza de primera. La tarde, llena de argumentos, se fue poniendo cara y llegados al último asalto, arrolló el mexicano Leo Valádez sin contemplaciones. La tarde merecía algo así. La novillada, entipada y correcta, también. Aunque le faltase un pellizco de raza en los finales y le sobrase mansedumbre. El sexto, recortado y por debajo del conjunto, pero un zapatito, vino a reunir todas las virtudes del lote y Valádez lo aprovechó. Mandón, fresco y valeroso. Hacía un año que debutó con picadores, precisamente en València en una tarde fallera y de perros, de la que pese a todo se guarda buen recuerdo; y en València es donde ha pegado un primer zapatazo. Muy sólido el azteca. El novillo, por mansurrón, en el peto quedó sin picar. Valádez le quitó por zapopinas, destacó en banderillas en dos pares al quiebro y al requiebro e inició de muleta de rodillas y en redondo. Por fin el viento dio tregua. Sometida la embestida. Muleta mandona, aprovechando todo el tranco del novillo. Faena bien trabada, siempre a más. Y la emoción de los pies atornillados y el mucho ajuste. Este Valádez además se tira a matar sin excusas. Dos orejas de verdad, de plaza de primera categoría.

La novillada de Zacarías Moreno aprobó por presentación pero le faltó fondo y le sobró mansedumbre, sobre todo para cumplir en el peto. Pero del lote hubo hasta tres y pico de excelentes condiciones. El más completo fue para Valádez, ese sexto de nombre Volador, al que cuajó sin fisuras. Con el manso primero de su lote ya estuvo por encima.  Desde torerísimos doblones para sujetar la embestida en los medios hasta un epílogo en terrenos de tablas ganando siempre la acción.

Hasta en la diferencia de personalidad de los novillero anunciados tuvo argumento la tarde. Fernando Beltrán acusó la falta de torear para redondear sus actuaciones o dotarlas de mayor suavidad. Brotes de toreo caro al natural en su primero, en una faena muy azotada por el viento, con un novillo que acabó por rajarse y que se finiquitó con pésimo manejo del acero. La falta de experiencia la suplió queriendo siempre. El castaño Forajido fue otro de los novillos de interés. Con un punto de brusquedad todo. Faltó imprimir suavidad y temple en los embroques y los remates. Enrazado y exigente el novillo. Beltrán quiso, la colocación siempre se pudo mejorar, pero al final ganó la mano en el arrimón. Una oreja.

Alejandro Marcos, anodino con su primero, se antojó otro novillero en su segundo turno. Con un novillo más quedado, pero de gran clase, Alejandro Marcos se mostró como novillero capaz de torear despacio y con gusto. Suyos fueron los muletazos más bellos de la tarde y dio una vuelta al ruedo de verdad. Eso es así.

20 marzo 2015

#fallas2015/ leo valádez, la felicidad al final de una tarde de un romanticismo desgarrador

Temporal atlántico. Valencia parecía la costa Da Morte gallega en pleno azote. El sirimiri racheado rasgaba. El vendaval de la víspera; ése, pues aumentado. Sólo faltaba que el oleaje del océano se levantase por encima de la fachada del coliseo de la calle Xàtiva. La tarde en sí era un poema romántico desgarrador, sin cursilerías. O un cuadro, como el del alemán Friedrich: 'Caminante sobre un mar de nuebes'; una obra que retrata esa incertidumbre frente al acantilado y lo desconocido, de un hombre en pose retadora frente la espesura de la bruma y la tormenta.

Pues más o menos eso eran los Espada, Climent y Valádez: en medio de la la nada y a merced del temporal, bajo un cielo de nubes, tres novilleros de escasa experiencia --Valádez se presentaba incluso con los del castoreño--, retando la embestida de una novillada de Gibaja que por momentos pareció lucir mejor trapío que los garcigrandes de la vispera con los que se dieron un festín los julis y pereras. Una novillada variada, pero de buenas láminas en general y caras más que aceptables, e interesantes contenidos. Parecía una desgracia de todos que lidiasen en medio de la peor tarde posible. Porque solo hacía día mantita y sofá o centro comercial en su defecto.  

Pero El toreo volvió a surgir de entre el temporal y el torero, ese héroe romántico, se alzó desgarrador pese a todo y los pocos allí presentes dimos la tarde por muy bien empleada.

Ni el novillero de El Puig de Santa María, Cristián Climent, ni el hidrocálido Leo Valádez tenían mejor plan que buscar el triunfo con sus armas y descaros pese a toda esa incertidumbre y mala leche metereológica.  El ejemplo de El Juli el día anterior cerraba cualquier excusa. Ambos tocaron pelo, y el mexicano sino es por la espada o porque su faena al sexto necesitaba de una jornada de más calor y quorum para lograr dos merecidas orejas, habría abierto la puerta grande con merecimiento. 

En el sexto dejó más que claro lo que sólo había apuntado con el tercero. Firmeza, actitud de novillero y apunte de un concepto que apuesta por la profundidad, junto a los efectismos propios de quien quiere ser. Si no tocó pelo ahí fue por la espada. Inició de rodillas sin pensarlo dos veces, los pitones pespuntando su pechera y un final por Manolete. Era nuevo, debutante, y se presentaba como muy hecho y con valor.

En el último turno confirmó todo y multiplicó su cotización. Valor y la quietud. La capacidad de asustar con un quite por zapopinas ajustadísimas por mediación de eolo. Músculo banderillero. Poco se notó el golpetazo tremendo pareando en el tercio por invitación de Climent en el quinto. 

El caso es que atornilló zapatillas y de pronto Valádez, de la Escuela Taurina de Madrid --la Marcial Lalanda--, se puso a torear al natural, pasándose literalmente los pitones por la barriga. Emoción en escena con la lluvia racheada. El medio pecho, la pierna contraria ligeramente adelantada y el muletazo ajustado prendido por los vuelos, embraguetado y rematado atrás. Pureza.

Sorprendió Valádez. La lluvia fina bailaba caótica, azotaba el viento, el frío hasta las trancas, pero el novillero de Aguascalientes, la ponía por delante y citaba. El compás ligeramente entreabierto. Vertical el concepto, asentadísimo de riñones. En una baldosa la templada ligazón. Faena de mucha reunión. Los cambios de manos y el tragar. Novillo enrazado. De los de no fallar. Valádez por encima. Faena maciza. Estocada desprendida. Orejón.

Cristian Climent le cortó una oreja al segundo. Mostró disposición por encima de las circunstancias desde que se presentó con un quite al primero por gaoneras, llevándose su correspondiente voltereta. Irregular con los palos, recuerdo al Soro en un molinillo y un inicio arrollador con la muleta. Un falor de rodillas casi en los medios. Novillero con oficio y recursos. El Gibaja tuvo nobleza, Climent llegó a pisar sitio comprometido y tuvo la virtud de encontrar novillo en todos los terrenos conforme se le iba rajando. Estocada y oreja.

Con el quinto quedó prácticamente inédito. El viento jugó a la contra. Se orientó metiéndose por los bajos de los capotes. Lidia muy trabajosa. Con la muleta imposible. Embistiendo a oleadas, parecía poseído por el viento. El de El Puig lo cazó a la primera.

Francisco José Espada anda estancado y mecánico. No pasó de correcto con su primero, un novillo de poco fondo en el último tercio y con el que hizo toreo de cercanías sin transmitir nada. Y peor con el cuarto, un tal 'Duquesito' de preciosa hechura. Bajo, recogido, enmorrillado; y mucho mejor su expresión de salida, ese galope y la forma de estirarae al tomar las telas. Una raza que se le amontonó a Espadas ya al cuarto capotazo y se llevó volteretón tremendo por mera incapacidad de enganchar y vaciar esa embestida y darle sitio y más sitio. Pero de la chicuelina de recurso con el novillo encima salió cogido sin consecuencias. Pésima lidia. Apenas le abrieron caminos a 'Duquesito', que aun así tuvo nobleza y repitió cuando se la dejaron.

No fue el día de Espada. Climent reivindicó que camina firme y Valádez, ante la incertidumbre del temporal y estampa romántica, se reivindicó como una novedad heróica. En tarde de perros --otra más-- un novillero se ha puesto en boca de todos. Valádez contra los elementos. Y todo frente a una novillada de Gibaja perfecta en su conjunto y con cuatro o cinco animales con enormes posibilidades. Esto de los toros es puro romanticismo. Del paisaje más desolador quedó al final una sonrisa.



FICHA DEL FESTEJO:
Plaza de toros de València, 20 de marzo de 2015. Octava de la Feria de Fallas. Novillos de López Gibaja de correcta presentación, nobles, enrazados y con enormes posibilidades, salvo el imposible quinto. Francisco José Espada (palmas y silencio tras aviso), Cristian Climent (oreja y silencio) y Leo Valádez, que debutaba con picadores (silencio tras aviso y oreja). Menos de un quinto en tarde desapacible (unas 1.500 personas).